¿La inflación beneficiará al precio de Bitcoin como valor refugio?

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EN RESUMEN
  • Debido a las políticas monetarias y fiscales para hacer frente al COVID-19 la posibilidad de un repunte de la inflación es, para muchos, bastante elevada.

  • La inflación es un fenómeno que surge, entre otros motivos, como consecuencia de una pérdida de valor de la moneda.

  • PAra muchos inversores Bitcoin ya es un valor refugio para capear este tipo de fenómenos.

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La inflación es un fenómeno monetario por el cual los precios de los bienes de consumo se elevan a consecuencia de una pérdida de valor de la moneda. Actualmente existen voces que hablan de un posible repunte de la inflación. Tradicionalmente los inversores se han protegido de este fenómeno invirtiendo en oro, plata o en el sector inmobiliario. ¿Es Bitcoin una posible opción para salvaguardarse de la inflación?

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El fantasma de la inflación asoma últimamente tanto en la economía de los Estados Unidos como en la de la Unión europea. Este fenómeno monetario lleva décadas bajo control en lambas economías, pero actualmente el recuerdo de los picos de inflación de los años 70 en USA está en la mente de muchas personas.

La verdad es que ya antes de la pandemia las economías occidentales estaban experimentando grandes dificultades para crecer. Cabe recordar que Alemania, el motor económico de la UE, entró efectivamente en recesión en Septiembre de 2019. Además, la deuda de la zona Euro en el tercer trimestre de 2019 era del 85,8% del PIB, una deuda que ya en Enero de 2021 se ha situado en el 97,3% del PIB.

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Antes de la pandemia, Estados Unidos ya contaba con una deuda de más del 108% en 2019, aunque es cierto que su economía no presentaba síntomas de desaceleración ya que en 2019 su PIB creció más de un 2%. Por tanto la situación pre pandemia en las principales economías occidentales ya presentaba ciertos síntomas de debilidad, y por supuesto la crisis del COVID-19 no ha hecho más que empeorar esta situación.

¿Qué es realmente la inflación?

La inflación es la disminución del poder adquisitivo de una moneda determinada a lo largo del tiempo. Una estimación cuantitativa de la tasa a la que se produce la disminución del poder adquisitivo puede reflejarse en el aumento del nivel medio de precios de una cesta de bienes (IPC) a lo largo de cierto periodo de tiempo. El aumento del nivel general de precios, a menudo expresado en porcentaje, significa que una unidad de moneda compra efectivamente menos de lo que compraba en períodos anteriores.

Causas de la inflación

El aumento de la cantidad de dinero circulante es la raíz de la inflación, aunque puede producirse a través de otros mecanismos dentro de la economía.

Las autoridades monetarias como por ejemplo el Banco Central Europeo o la Reserva Federal de los Estados Unidos pueden aumentar la cantidad de dinero imprimiendo nueva moneda o regalándola a los particulares, reduciendo legalmente el valor de la moneda de curso legal. Algo así ha sucedido recientemente en abril en los Estados Unidos cuando el gobierno ha ingresado directamente en las cuentas de casi 150 millones de personas cheques por valor de 1200 dólares.

Aún así, lo más habitual es que los bancos centrales aumenten el número de créditos que se otorgan a los bancos comerciales que necesitan liquidez, compren deuda pública mediante operaciones de mercado abierto, o aumenten los créditos que el banco central realiza al sector público. Estas son las tres principales formas mediante las cuales un banco central aumenta base monetaria.

¿Por qué existe un miedo a la inflación en la actualidad?

Una de las principales fuentes de temor a la inflación es la expectativa de que una vez superada la pandemia del Covid-19 gracias a las vacunas la demanda reprimida estalle en una orgía de consumo. Por otro lado, los programas de rescate gubernamental están alcanzado envergaduras sin precedentes en estos momentos, creando más factores que pueden tener un efecto multiplicador de la inflación.

Cuando se dice que los gobiernos están rescatando empresas, bancos, etc, lo que están haciendo es aumentar la base monetaria, es decir crear nueva moneda, y con esa moneda se rescatan entidades que no pueden hacer frente a sus deudas.

¿Quién está más cerca de la inflación en la actualidad?

El debate acerca de la posibilidad de un aumento de la inflación ha estado más centrado en los Estados Unidos. Esto se debe a que durante la pandemia, el país norte americano ha aprobado gigantescos paquetes de estímulos para inyectarlos en la economía.

Aún así en la zona euro, la base monetaria ha aumentado en los últimos años a un nivel mucho más alto que en Estados Unidos en relación al crecimiento del PIB. Cabe recordar que si la masa monetaria aumenta pero también lo hace el crecimiento económico, la inflación queda absorbida ya que la demanda de dinero también crece a la par que la oferta.

En enero de 2021, este ratio, conocido como coeficiente de retención de efectivo en la economía, era del 43% en la eurozona, casi el doble del 24% registrado en Estados Unidos. En cambio, cuando comenzó la crisis financiera mundial en 2008, las cifras eran casi idénticas: 12% y 11%, respectivamente.

Desde entonces, la base monetaria en la eurozona ha aumentado hasta aproximadamente 3,5 veces el nivel que antes era suficiente para las transacciones en EE.UU., aumentó hasta el doble de su nivel anterior.

En consecuencia, del total de la base monetaria de los bancos centrales, que asciende a 5 tn de euros, registrado por el Banco Central Europeo (BCE) en enero, cerca de tres cuartas partes (72%), es decir, 3,6 tn de euros, es un mero exceso de dinero que no se necesita realmente para las transacciones.

Las fuerzas deflacionarias

Existen diversos motivos por los cuales, a pesar de que los gobiernos han estado aumentando la masa monetaria a un ritmo muy elevado desde la crisis de 2008, la inflación no ha llegado a causar problemas.

La velocidad del dinero

Primero tenemos lo que se conoce como la velocidad del dinero (velocity of money). La velocidad del dinero es el número de veces que se gasta una moneda para comprar bienes y servicios por unidad de tiempo. La velocidad del dinero se ha mantenido muy baja desde la crisis del 2008 a pesar de la ingente creación de dinero por parte de los bancos centrales.

Esto significa que el dinero nuevo que se crea no circula por la economía real y muy probablemente se queda en los depósitos de los bancos. Así que a pesar de la nueva creación de dinero, como este no circula por la economía, no se produce un aumento de la oferta monetaria en relación a la demanda y por tanto la inflación no aumenta.

La tecnología

Otro factor clave que contribuye al mantenimiento de la inflación en unas tasas moderadas es la tecnología. La tecnología es intrínsecamente deflacionaria porque abarata los costes y los tiempos de producción, lo cual resulta en un descenso de los precios.

La globalización

La globalización también es un factor deflacionario dado que la deslocalización de la producción a países con costes más bajos resulta en un descenso de los precios finales. Si de repente un país como España quisiera fabricar muchas de las cosas que consume, los precios aumentarían considerablemente ya que producir todos esos bienes de consumo sería mucho más costoso que importarlo de otros países.

El envejecimiento de la población

La generación del baby boom, la de mayor volumen y mayor capacidad de consumo de la historia está envejeciendo. Esto significa que las personas se van retirando del mercado laboral y empiezan a vivir de sus pensiones y sus ahorros. Paradójicamente las personas mayores a pesar de tener ahorros e incluso propiedades gastan menos de lo que se podría esperar.

Una explicación posible es el riesgo en los gastos de salud, que induce a los mayores a mantener cierto ahorro por motivo de precaución. Otro motivo es la íliquidez de las casas, uno de los vehículos de ahorro más importantes y finalmente otra explicación puede ser la voluntad de dejar una herencia a los hijos.

En resumidas cuentas, el posible aumento del gasto de las personas después de más de un año con restricciones, los enormes estímulos fiscales y monetarios que han efectuado los gobiernos para contrarrestar los efectos de la pandemia y por otro lado el encarecimiento del transporte debido a los problemas en las cadenas de suministros debido al COVID, hacen presagiar un aumento de la inflación.

En contraste, los fuertes efectos deflacionistas que operan en la economía pueden evitarlo. También hay que tener en cuenta los bajos tipos impuestos por los bancos centrales. El peligro está ahí pero no está claro que pueda hacerse efectivo.

¿Es Bitcoin un seguro anti-inflación?

Los entusiastas de Bitcoin dicen que la moneda digital es la mejor cobertura del mundo contra el aumento de los precios al consumo. A diferencia de los dólares estadounidenses o cualquier otra moneda normal, está diseñada para tener una oferta limitada, por lo que no puede ser devaluada por un gobierno o un banco central que distribuya demasiada cantidad.

De acuerdo con lo que dice Juan Ramon Rallo, según el comportamiento histórico del oro en periodos de inflación moderada ligeramente alta, el oro no se ha revalorizado especialmente. El oro lo ha hecho muy bien en momentos de deflación o de hiperinflación, es decir, en momentos de incertidumbre total. Dado que la principal propuesta de valor de Bitcoin es de ser un oro digital, Bitcoin no debería tener un comportamiento especialmente bueno en momentos de elevada inflación.

Según Rallo, en los períodos de alta inflación (no hiperinflación) existen otros activos que sirven al mismo propósito ante la amenaza de perder poder de compra, como por ejemplo Bonos de deuda soberana. En un entorno de alta inflación los tipos nominales son altos, dado que los bancos centrales suben los tipos de interés.

Estos elevados tipos de interés son una competencia importante para el oro o bitcoin, porque en estos entornos aparecen otros activos que dan intereses nominales de un 5 o 6 o más %. En momentos cercanos a la inflación en que reina la incertidumbre y los inversores no pueden confiar en nadie, de forma análoga al oro, Bitcoin sí que debería revalorizarse y salvar a los inversores de la inflación.

¿Pueden los activos tradicionales dar un mejor rendimiento que Bitcoin?

Es cierto que a priori los Bonos de deuda soberana ofrecen una mayor confianza y estabilidad a los inversores, aún así ni en una situación en la que estos bonos ofrecieran tasas de ganancia del 5% o el 6% podrían competir con Bitcoin. Según coinmarketcap, en los 8 años que hace que traza el valor de Bitcoin este se ha revalorizado un 59664%. Esto supone una revalorización media de 7458% por año, a años luz de cualquier Bono de deuda soberana.

Subir los tipos de interés: el anuncio del apocalipsis

Por otro lado suponer que el Banco Central Europeo va a subir los tipos de interés en cuanto asome la inflación es muy dudoso. Solamente en una situación extrema se pondría en marcha este mecanismo, y esto estaría indicando prácticamente una apocalipsis económica.

Para entender esto existe un precedente muy cercano, el de 2011. En aquel momento Europa se encontraba en plena recuperación de la crisis, los tipos de interés estaban por los suelos y los estímulos económicos por los aires. Un aumento en el precio de materias primas como el cobre o el petróleo hizo brotar la inflación lo que condujo al BCE a elevar los tipos de interés, un cuarto de punto en Abril de 2011 y otro cuarto en Julio.

Com resultado el Stoxx Europe 600 cayó más del 18%, el S&P 500 cayó un 16% y el Dow Jones Industrial Average cayó un 14% desde julio 22 hasta el 22 de agosto, y ese fue solo el impacto sobre las acciones. El daño real se produjo en el mercado de deuda soberana de la eurozona, donde la deuda griega, portuguesa, italiana y española se desplomó ante la preocupación de que los países se verían obligados a incumplir sus emisiones de deuda pendientes debido al alza de los tipos de interés.

El precio de Bitcoin va por libre

Bitcoin también ha oscilado mucho en su corta vida, por razones que apenas tienen que ver con la inflación. El precio no sólo se rige por la regla de la oferta monetaria, sino que se rige por otras fuerzas especulativas.

Es posible que la inflación suba y es posible que Bitcoin también lo haga, pero ambos no están necesariamente vinculados. Aún así, si por ejemplo la inflación fuera tan grande que indujera una recesión los inversores podrían responder alejándose de los activos de mayor riesgo, como las criptomonedas.

Bitcoin ha recibido el sello de aprobación de más de un puñado de notables de Wall Street, incluido el veterano gestor de fondos de cobertura Paul Tudor Jones. La narrativa de Bitcoin como valor refugio ha conseguido por fin calar hondo. Esto ha impulsado la inversión de las instituciones, sobre todo a raíz de las enormes inyecciones de moneda por parte de los gobiernos para reactivar la economía tras la desaceleración de Covid.

En un artículo de Bloomberg Michael Sonnenshein, director ejecutivo de Grayscale Investments, que gestiona un fondo que mantiene Bitcoin dijo:

“Ciertamente, no faltan inversores de macroeconomía global para los que añadir Bitcoin les ha servido de cobertura contra la inflación”.

Que no haya inflación ahora no significa que no pueda pasar en un futuro

La inflación de momento no es un problema real, incluso si apareciera con la reactivación de la economía post-covid podría ser simplemente transitoria. Aún así el aumento de masa monetaria es un hecho. No siempre que se aumenta la masa monetaria se produce inflación, porque existen otros efectos que la contrarrestan como por ejemplo la velocidad del dinero.

Es cierto que la mayoría de dinero creado por las políticas fiscales y monetarias de los gobiernos se ahorra y no se gasta, es cierto que la población envejece y que la tecnología y la globalización son potentes agentes deflacionarios. Pero esa cantidad de dinero nuevo creado está ahí y a la larga si el crecimiento económico no responde y no es capaz de absorber todo ese dinero nuevo, si la velocidad del dinero de repente aumenta o las fuerzas deflacionarias disminuyen la inflación podría dispararse.

Tanto Kenneth Rogoff, como Robert J. Barro, ambos de la universidad de Harvard creen que la principal preocupación no debería ser la inflación a corto plazo, sino a largo plazo. Así pues, los inversores podrían lanzarse a comprar Bitcoin no por miedo a una inminente inflación sino para cubrirse de posibles futuras alzas.

La masa monetaria del dinero fiat crece sin freno alguno y continuará haciéndolo en el futuro. Mientras tanto, Bitcoin tiene una oferta limitada lo cual lo convierte en un bien escaso. El valor del dólar, del euro o cualquier divisa solamente puede ir para abajo, mientras que a Bitcoin le queda mucho recorrido por delante. Ante esto, que cada uno actúe en consecuencia.

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Albert Dansa es un entusiasta de la tecnología y de todo lo disruptivo, lleva desde 2017 dedicado por completo al ecosistema blockchain, y estudiando y monitorizando continuamente el sector de las finanzas descentralizadas. Estudió filosofía y música en Barcelona, amante del conocimiento y de todo aquello que pueda hacer evolucionar al ser humano.

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