#

¿Cómo protegerse de la inflación gracias a las criptomonedas?

Ilustrado por A. Gnetova and G. Phan

En este artículo

Bitcoin (BTC)
   
Ethereum (ETH)
   

Casi todo el mundo, a pesar de no tener conocimiento sobre economía, ha oído alguna vez la palabra inflación. Normalmente es utilizada de forma negativa y muchas personas son conscientes de que se traduce como menor poder adquisitivo para una moneda.

Pero, ¿Qué es realmente la inflación? Y ¿Cómo pueden las criptomonedas protegernos de ella? En BeInCrypto hemos creado una guía práctica para explicar por qué se produce la inflación y cómo los activos digitales entran en esta ecuación.

En este artículo:

1. ¿Qué es la inflación?
2. Inflación por demanda
3. Inflación por costes
4. Inflación estructural
5. ¿Cómo pueden ayudar las criptomonedas?
6. Conclusiones

¿Qué es la inflación?

En esencia, la inflación se refiere al aumento del precio de los bienes y servicios, esto es directamente proporcional al descenso que ve una moneda en su poder adquisitivo. Mientras que hay tres tipos de inflación, todas llevan a un aumento gradual de los precios a lo largo del tiempo. Los tres tipos son la inflación por demanda, la inflación por costes y la inflación estructural. A continuación, haremos un breve repaso de las tres.

Inflación por demanda

Este tipo de inflación ocurre cuando el equilibrio entre la masa monetaria y la demanda de bienes y servicios se vuelve inestable. Dicho de otro modo, es cuando la demanda de productos aumenta más rápido que la capacidad de una nación de importar o generar los productos deseados. Eso deriva en un aumento del precio de dichos productos, implicando que el poder adquisitivo del dinero de los compradores disminuya.

Otro caso en el que surge el mismo efecto se produce cuando un gobierno imprime dinero antes de que haya una demanda económica por la moneda fiduciaria. Haber aumentado la masa monetaria sin un correspondiente aumento en la producción, implica que cada unidad de esa moneda ahora tiene menos valor, disminuyendo otra vez el poder adquisitivo de dicha moneda.

Inflación por costes

En esta categoría, vemos subir los precios por un aumento en el coste de los productos base de las mercancías. Por ejemplo, digamos que el precio de la madera sube por un motivo u otro. Posteriormente el precio de cualquier producto hecho de madera también subirá, debido a que las empresas rara vez son capaces de absorber la pérdida y generalmente derivan el aumento en los consumidores. Así vemos nuevamente disminuir el poder adquisitivo de una misma moneda.

Es cierto que en esta ocasión es menos probable que este tipo de inflación afecte al mismo tiempo a toda la economía de un país, a menos que el producto base sea, por ejemplo, el petróleo. El precio del «oro negro» afecta al coste de muchos bienes, ya que un precio más alto implica una mayor inversión en combustible, aumentando el precio de todos los bienes que sean transportados.

Inflación estructural

En este tipo de inflación, un país intenta tomar previsiones para el futuro e intenta contrarrestarla con un aumento en los salarios respaldada por un aumento en la producción. Si dicha medida tiene éxito, se producirá un equilibrio básico que mantendrá la calidad de vida para la mayoría de los ciudadanos.

Pero en caso de que no se controle bien el aumento progresivo, se producirá una espiral de precios/salarios. Si esto sucede, el aumento de salarios producirá un incremento en la demanda de bienes, ya que los consumidores dispondrán de más ingresos. Al mismo tiempo, el coste extra de subir los salarios, hará que las empresas suban los precios de sus productos y eso con el tiempo representará una demanda aún mayor por salarios más altos.

Si no se controlase, esta situación conduciría a una hiperinflación, en la cual el poder adquisitivo de una moneda puede caer un 50% o incluso más en tan solo un mes. Un ejemplo claro y reciente de este suceso es Venezuela, dónde la inflación ha aumentado un 53,798,500% entre 2016 y 2019.

Todo eso pinta mal… ¿Cómo pueden ayudar las criptomonedas?

Como hemos mencionado anteriormente, la inflación si está bien gestionada no tiene porqué ser algo malo. Pero lamentablemente y por diversas razones, aún hay muchos gobiernos luchando por encontrar un equilibrio correcto.

Por otro lado, los ciudadanos tienen bastantes opciones para protegerse contra este suceso, mediante acciones, metales preciosos u otras inversiones. En términos generales, éstos tienden a conservar su valor incluso cuando el valor de la moneda fiduciaria cae. Así los inversores solo deben esperar a que el valor de dicha moneda se estabilice o probablemente transferirán la riqueza a otra moneda si fuera necesario.

Aquí es donde puede brillar el potencial de las criptomonedas. Mientras que los criptoactivos son todos diferentes, cualquier moneda (como Bitcoin) que tenga un número fijo de unidades, solo puede ser deflacionaria. Esto sucede porque solo hay 21 millones de BTC a ser minados y dado que algunos se pierden casi a diario, resulta ser un suministro diseñado para aumentar su valor con el tiempo, ya que cada vez es más escaso.

Por supuesto, hay otros proyectos con un suministro fijo, pero como la demanda por ellos es incierta, debemos suponer que habrá cierto interés para poder aplicar la misma lógica y asumir que aumentarán su valor con el tiempo, pero eso solo si llega a haber una demanda real por ellos.

Hay ciertas cosas que la gente debería tener en cuenta sobre las criptomonedas antes de invertir ciegamente en activos criptográficos. Una de ellas es que la filosofía deflacionaria solo se puede aplicar a proyectos con un límite en su suministro.

Cualquier proceso de creación que quede entreabierto, sin un límite, como sería Ethereum, actuaría más como el dinero habitual. Esto no significa que la acción pierda valor, simplemente significa que se deberá revisar y reequilibrar la creación de nuevas monedas para poder mantener la inflación a niveles razonables.

Otro punto a tener en cuenta es que, mientras que las criptomonedas ofrecen tentadores beneficios sobre el sistema monetario tradicional, siguen siendo una tecnología nueva y aún en evolución. Ningún criptoactivo ha probado aún que pueda reemplazar exitosamente al sistema monetario tradicional y actuar como un medio de transferencia de valor de uso diario, aunque hay mucha esperanza de ello.

Además, al haber una gran cantidad de proyectos únicos en el ecosistema, podemos casi asegurar que no todos estos proyectos tendrán un buen resultado y ver un aumento en la demanda y el precio. Incluso Bitcoin, el actual rey de las criptomonedas, no tiene ninguna garantía de ser el sistema que se verá a nivel mundial en los próximos cinco, diez o veinte años.

Es perfectamente razonable pensar que algún proyecto que quizá aún ni existe se podría convertir en la próxima moneda global para el 2050. Todo esto es pura especulación, pero ese es el punto, mientras muchas criptomonedas sean diseñadas para aumentar su valor, aún no hay nada garantizado.

Conclusiones

Las criptomonedas nacieron con la intención de ver surgir un nuevo sistema financiero y puede que sean buenas para ello. Mientras tanto, no hay escasez de activos que actúen como protección frente a la inflación fiduciaria. Dicho esto, cada inversor deberá analizar su situación y tomar sus propias decisiones.

Teniendo en cuenta que muchos han descubierto que estas inversiones ofrecen un rendimiento masivo en comparación con las monedas nacionales, el futuro de la criptomoneda todavía es bastante incierto y nadie puede predecir cuál será el valor del Bitcoin en veinte años.



Bienvenido de nuevo!

Inicie sesión en su cuenta a continuación

Crear una nueva cuenta

Rellene los siguientes formularios para registrarse

Recupere su contraseña

Por favor, introduzca su nombre de usuario o dirección de correo electrónico para restablecer su contraseña.