El mundo de las criptomonedas y tecnologías blockchain está lleno de historias de éxitos, promesas de revoluciones y de un entusiasmo colectivo ante la posibilidad de cambiar el mundo de las finanzas tradicionales. Pero así como existen buenas historias tambien resulta fácil encontrar proyectos malos que o bien fueron concebidos desde un principio con la idea de estafar incautos, o bien fueron perdiendo el camino y la credibilidad de su comunidad.

El Petro de Venezuela es uno de esos proyectos que podría entrar en esa categoría. Dejando a un lado el casi inherente matiz político del token, la criptomoneda no solo ha fallado en cumplir las expectativas de adopción sino que ha sufrido una serie de cambios a lo largo del tiempo que lo han convertido en un producto muy distinto a lo que fue inicialmente concebido.

A continuación analizaremos un poco lo que el gobierno venezolano ha hecho con la idea detrás del Petro y como estas acciones han contribuido a que el token pierda credibilidad tanto entre actoroes nacionales como internacionales.

Introducción: Una moneda soberana independiente de la influencia de Estados Unidos

En primer lugar, pongamos un poco la escena en contexto. Venezuela es un país sumamente rico en términos de recursos naturales y potencialidad, pero sumamente pobre en términos de liderazgo político y respeto a las instituciones.

Este coctel mortal llevó al país a una situación política que degeneró en una dependencia casi exclusiva del dólar americano producto de una inflación y una devaluación exageradas. Y si ya esto es un problema, las sanciones económicas impuestas unilateralmente por el gobierno de Estados Unidos —y replicadas por las naciones que normalmente le apoyan— hicieron aún más difícil el acceso a bienes y servicios, así como cualquier transacción internacional de carácter oficial.

Para intentar resolver este problema, el gobierno de Nicolás Maduro intentó rescatar una idea del ex-presidente Hugo Chávez y crear una moneda independiente de la influencia del dólar americano, el sistema Swift y la banca norteamericana. El Petro se erigía entonces como una forma de liberar al país del yugo del dólar similar a la idea del DCEP chino o el Soberano de Islas Marshall.

Pero en Venezuela hay un refrán muy famoso: “una cosa piensa el burro, y otro el que arriba lo arrea”. En pocas palabras, lo que muchos esperaban del Petro fue difuminándose con una serie de cambios aplicados antes, durante y despúes de  su nacimiento y ahora el Petro es tecnológica, legal, económica y políticamente algo distinto —y peor— a lo que el pueblo esperaba tras los anuncios iniciales.

La involución tecnológica del Petro hacia un proyecto cada vez peor

Los aspectos tecnológicos del Petro han sufrido varios cambios públicos y secretos. En un primer lugar el proyecto fue concebido como un token ERC20 funcionando sobre el blockchain de Ethereum, la más fuerte del ecosistema después de Bitcoin.

Esto hacía sumamente difícil la posibilidad de un ataque 51%, facilitaba los desarrollos independientes, la auditoría del código y abría las puertas del mundo financiero venezolano a un número inmenso de desarrolladores.

Durante el “periodo Ethereum”, se dieron varios cambios de whitepaper donde se intercambiaban informaciones diciendo que los tokens ERC20 serían para la preventa, que el Petro correría en un blockchain, en un blockchain federada y en Ethereum

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Pero esta idea no fue del agrado del gobierno que poco tiempo después cambió el whitepaper llevando al Petro a trabajar sobre NEM, un blockchain con mucho menos desarrollo, una menor comunidad y un consenso de “prueba de importancia” menos conocido y por lo tanto con menos fiabilidad.

El equipo de NEM no tardó en deslindarse del proyecto, intentando ponerse al margen ante la idea de que Venezuela los tomara en cuenta. Por supuesto, esto fue un punto negativo para el token.

Sin embargo, a pesar de toda la fanfarria del acto de lanzamiento de ese entonces, justo cuando el Petro se anunció como disponible para el público, se produjo un tercer cambio inesperado con un nuevo whitepaper que hizo borrón y cuenta nueva.

Ahora, el nuevo Whitepaper establecía que el Petro se establecería sobre un blockchain privado de código cerrado. Además, se modificaba la fórmula de cálculo de la unidad, pasando de ser el equivalente a 1 barril de petróleo (art 4 del Decreto N° 3196 del 08/12/2017) para convertirse en una suerte de índice de commodities afectados por un “factor de corrección” determinado subjetivamente que permitía al gobierno cambiar el precio de un Petro a voluntad.

Extracto de la formula para determinar el valor del Petro según su Whitepaper

Esta fue la estocada final que consiguió que se perdiera cualquier confianza en el valor real del token (al punto que hoy día el spread entre el valor “oficial” y la cotización del petro en plataformas de intercambio es inmensa).

Recentralizando el proyecto: Las wallets y los exploradores de bloques contradictorios

Tanto en NEM como en los inicios del blockchain privado, el gobierno de Venezuela distribuyó una wallet donde cada usuario por lo menos era dueño de SUS petros, y tenía SUS propias llaves privadas.

Explicación del manual del comprador, donde se insta a los usuarios a copiar sus llaves privadas. Imagen: Vesión archivada de elpetro.gob.ve

Sin embargo, posteriormente decidieron lanzar una actualización del explorador, y repentinamente por alguna razón que ningún desarrollador pudo explicar, las wallets dejaron de funcionar, se volvieron incompatibles con el blockchain y los saldos de las mismas desaparecieron.

Ahora, todas las wallets de Petro en Venezuela son custodiadas, nadie tiene propiedad de sus llaves, y en caso de algún problema deben comunicarse con el equipo del Petro via Twitter o Telegram y esperar alguna respuesta… Lo que Satoshi Nakamoto soñaba.

Portal web de la Petro Wallet. Los usuarios no tienen sus llaves y accesan con un email y contraseña. Imagen: Petroapp.petro.gob.ve

Y si esto no fuera suficiente, recientemente su blockchain simplemente dejó de funcionar. El equipo de la Sunacrip anunció que estaban realizando labores de mantenimiento en el blockchain de Petro que se extendieron por una semana. El resultado fue posiblemente un hard fork o una migración secreta a un nuevo blockchain con un “token swap” secreto en las wallets de los usuarios.

Ahora, una versión “desactualizada” del explorador oficial muestra un bloque génesis del Petro creado el 13 de Octubre de 2018 a las 2:06:22 PM mientras que la versión “actualizada” del explorador del Petro muestra un bloque génesis creado 5 de mayo de 2020 a las 8:19:07 PM.

Considerando la facilidad con la que se puede crear un nuevo blockchain, retrotraer transacciones, y controlar las wallets y los fondos de los usuarios, esta nueva idea del Petro está muy lejos de ser lo que el gobierno prometía en un primer momento.

Este tipo de cambios tecnológicos serían suficientes para alejar a cualquier inversionista de algún proyecto, sin embargo, el respaldo del gobierno venezolano es suficiente para que aún existan entusiastas que apuesten por la idea.

Sin embargo, existen aspectos políticos, legales y económicos que también han degenerado desde los inicios del Petro… Pero estos los analizaremos en la próxima entrega