Las consecuencias económicas de la pandemia global del COVID-19 están empezando a notarse. Telefónica y Banco Santander, dos de los mayores conglomerados de origen español, anuncian cifras con tendencia negativa en facturación y negocios internacionales.

¿Estamos ante las primeras señales de colapso económico prologando? ¿Cómo afectará la situación a los esperanzadores desarrollos de nuevas tecnologías como blockchain?

Telefónica hace sonar las alarmas

La multinacional de telecomunicaciones Telefónica ha registrado un beneficio neto de 831 millones de euros durante el primer semestre de 2020. La cifra representa una caída del 53,5% respecto al mismo periodo del año anterior.

En su comunicado semestral, la operadora identifica tres focos de incertidumbre en el mercado español. El primero es la situación política y las dificultades para la financiación de la economía española, altamente dependiente de inversores extranjeros.

En segundo lugar es la incertidumbre sobre las políticas económicas a ejecutarse de 2020 en adelante

. A la fragmentación política existente en el congreso de los diputados de España ahora se añade las presiones que vendrán desde el norte.

Tras la aprobación del fondo de emergencia del COVID-19, los miembros de la Unión Europea que prestan dinero obtendrán privilegios de veto si España no implementa ciertas reformas. Esta injerencia en la soberanía nacional puede dinamitar la ya polarizada escena política española, dejando los presupuestos nacionales a la altura del papel mojado.

El tercer foco es el posible impacto de políticas proteccionistas por parte de los Estados Unidos y otros socios comerciales, pues España está especialmente expuesta a la circulación mundial de capitales. A eso hay que sumar la masacre que el COVID-19 está provocando en el turismo y la hostelería, sector que supone el 15% del producto interior bruto.

Banco Santander, otro gran perjudicado

La entidad financiera dirigida por Ana Botín ha comunicado unas pérdidas contables históricas de 10.798 millones de euros en el primer semestre de 2020 tras realizar un saneamiento integral de su balance.

La noticia no sentó nada bien a los mercados, que vieron una caída del 5% en el valor de las acciones del Santander. El banco vincula las malas cifras a la caída de los producto interior bruto mundial y a la situación general de incertidumbre, que ha causado en muchos inversores un cambio sustancial en su apetito por riesgos y retornos

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En un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el banco expresa:

“Con motivo del impacto que la pandemia ha tenido en las previsiones económicas de los mercados en los que opera el banco, Santander ha hecho un análisis de la valoración del fondo de comercio de sus inversiones históricas y de la capacidad para recuperar los activos fiscales diferidos (DTAs)”.

El impacto de lo malos números para el futuro de blockchain

Tanto Telefónica como Banco Santander pueden verse obligadas a reducir la cantidad de presupuesto disponible para nuevos desarrollos. Uno de los damnificados podrían ser sus equipos dedicados a desarrollar aplicaciones sobre blockchain.

Como informó BeInCrypto meses atrás, Telefónica presentó un acuerdo con la asociación de parques científicos y tecnológicos (APCT) de España para que 8.000 empresas españolas tengan acceso a la tecnología blockchain. El proyecto permitiría la instalación de nodos de Hyperledger, uno de los líderes de blockchain para empresas.

Por su parte, Banco Santander se asoció con Ripple para cubrir transferencias internacional. Esta asociación permitirá transacciones transfronterizas rápidas y transparentes. La aplicación One Pay FX, plataforma de pago internacional basada en Ripple con respaldo de Santander, ha experimentado una expansión masiva.

Debido al incremento en la percepción de riesgos, no es de extrañar que muchos accionistas e inversores pidan a los directivos de ambas compañías alejarse de todo lo que esté relacionado con blockchain u otras tecnologías novedosas.

El comportamiento económico durante el tercer trimestre será fundamental para deducir hacia donde se dirige la economía española. Un repunte descontrolado en los casos de COVID-19, o peor aún, un segundo confinamiento, no harán sino añadir combustible al fuego de la recesión.