Ya han pasado años desde que se desmanteló el mercado de “Silk Road”, aunque, el daño todavía se mantiene en el aire ya que siguen relacionando a las criptomonedas con usos ilícitos. ¿Es real esta vinculación o es una vil mentira repetida por los medios de comunicación tradicionales?

Declarada como el enemigo número 1 para múltiples estados y con miles de dólares destinados para detenerlas, las drogas son uno de los grandes “males” en el siglo XXI. Mientras que muchos esgrimen que deben ser legalizadas, otros se mantienen con la idea de la guerra abierta contra los narcotraficantes.

Más allá de las posiciones ideológicas que puedan imponerse en el debate sobre su uso, sus efectos están claramente demarcados por números certeros. La crisis de los Opioides en los Estados Unidos, el asedio de los carteles a los estados norteños en México y el surgimiento de mafias en Europa del Este son tan solo algunos de las situaciones que han venido surgiendo en los últimos años por causa de la guerra contra el uso y tráfico de las drogas.

A pesar de que algunos países han decidido hacer otras acciones para frenar la “guerra contra las drogas”, y han empezado a abrir sus políticas para que el comercio de la droga se “legalice”, la gran mayoría de las jurisdicciones continúan considerándolas ilegales.

Al operar en un mercado que mueve millones de dólares, aunque sigue siendo ilícito en gran parte del mundo, las operaciones de lavado de dinero se hacen extremadamente necesarias. Dinero en efectivo, bienes inmuebles, compañías fantasmas, e inclusive, se han llegado a considerar a estructuras gubernamentales completas como parte de los complejos procesos del lavado de dinero.

¿Y las criptomonedas? ¿Qué pasa con las criptomonedas?

El carácter “anónimo” que creen las autoridades que tienen las criptomonedas ha colaborado para que distintas autoridades afirmen que su uso es ideal para el lavado de dinero, lo que implica que sería el activo soñado para narcotraficantes, terroristas, corruptos, asesinos y hasta para el Guasón.

Sin embargo, más allá de las monedas centradas en la privacidad como Zcash, Monero o Dash, el común de las criptomonedas es que son “pseudo-anónimas”, lo que implica que en un primer vistazo no se pueda identificar a una parte en la transacción porque no observan nombres o datos personales que permitan vincularla, pero, no tiene total anonimato porque la transacción si brinda otros datos que pueden ayudar a identificar a la persona involucrada.

Empresas como Chainalysis han desarrollado herramientas que permiten rastrear las distintas cadenas de las criptomonedas más populares para así poder extraer metadatos que le permitan identificar a usuarios en medio de operaciones sospechosas. Los husos horarios en los que se hacen las operaciones, los rastros de las direcciones IP que puedan quedar entre la operación y el cruce con cualquier wallet o plataforma que exija pasar por procesos de KYC hacen que cualquier elemento de “anonimato” que puedan tener las criptomonedas en general.

Sin embargo, más allá de estas instrumentos (y del hecho que los criminales saben que existen), el uso de estos activos todavía se puede encontrar en el mundo del narcotráfico, o al menos eso nos dejan ver los distintos sucesos que han venido aconteciendo en los últimos años.

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Aunque, es necesario aclarar que su uso en estos mundos no es el que puede creer el común denominador de que funcionan como el medio de pago por excelencia, porque la realidad es que los casos en donde se vinculan son mucho más rocambolescos que estos.

Uno de los últimos que llegamos a conocer fue la de los traficantes de marihuana en España que supuestamente estaban ocultando sus ganancias por medio de la minería de criptomonedas, o al menos así lo titularon distintos medios locales, aunque, el informe oficial mostrado por la policía es bastante difuso y parece desconocer cómo funciona la minería de criptomonedas y toda la tecnología Blockchain en sí.

Un caso más serio se denunció en el 2018 por parte de la DEA acusando a los carteles mexicanos de usar brokers de criptomonedas chinos para lavar el dinero que provenía de sus actividades delincuenciales. Las autoridades tampoco llegaron a ofrecer pruebas al respecto, aunque, parte de sus afirmaciones podrían encuadrarse con datos que brindamos más adelante.

Desde la India también nos llega un caso bastante reciente en donde las autoridades apresaron al organizador de un mercado de drogas en la Dark Web en donde las operaciones se hacían con criptomonedas.  Las autoridades no llegaron a mencionar si habían logrado identificar al criminal por el rastro que dejaron sus criptomonedas o por su participación en un exchange con KYC.

¿Qué dicen los expertos?

Desde la comunidad cripto se puede percibir con cierto cansancio la narrativa de criptomonedas = lavado de dinero. Escepticismo, incredulidad o simplemente fastidio son algunos de los pensamientos por parte de aquellos que no quieren involucrarse en actividades delictivas pero que igual quieren usar criptoactivos.

No obstante, más allá de lo que opine la comunidad, es necesario que evaluemos que opinan los que realmente conocen la temática.

Chainalysis, una empresa odiada por muchos por considerar que ha venido derribando la privacidad en Bitcoin y en el resto de las criptomonedas, ha sido una insignia en toda esta temática sobre el uso de las criptos en el mundo delincuencial. Y concretamente, los datos de la empresa no son tan positivos como pensábamos.

Según el “Chainalysis 2020 Crypto Crime Report” que publicaron desde la empresa, el 2019 fue el año en el que la actividad de los mercados de la Dark Web ha sido más intensa. El reporte indica que unos 790 millones de dólares en criptomonedas fueron tranzados en el mercado de la dark web, cifra que indica un aumento del 70% en comparación con lo visto en el 2018.

Así mismo, el reporte indicó que el tamaño de las transacciones de la Dark Web en el mercado global de las criptomonedas durante el año 2019 se situó en un 0,08%, lo que implicó una duplicación del 0,04% que se vio en el 2018. Aún representa un número pequeño, pero el aumento repentino entre ambos años ha causado una alarma.

El reporte también resaltó un dato importante que no podemos pasar por alto, según lo que indican, un 38,6% de los fondos que se destinan a operaciones en la Dark Web provienen desde exchanges P2P mientras que un 31,8% son de exchanges centralizados.

Cuando se trata de criptomonedas saliendo de los mercados de la Dark Web, los resultados son similares, un 42,8% se dirigen a exchanges centralizados y un 23,2% a portales P2P. En total, Chainalysis reportó que unos 2.800 millones de dólares fueron movilizados desde estos mercados a los exchanges.

Los “Mixing” o Mezcladores de criptomonedas, satanizados por las autoridades, representan un porcentaje bastante bajo en el gráfico, lo que desmonta la narrativa de que estas herramientas son ideales para el lavado de dinero.

La investigación de Chainalysis “Money Laundering in Cryptocurrency” que prepararon también para el 2019 indicó que Binance, con 27,5% de los fondos ilícitos movilizados y Huobi con 24,7%, son los exchanges que más dinero ilícito en Bitcoin recibieron durante el 2019. Coincidencialmente, ambos portales son chinos y podrían encuadrar en la investigación que realizaron las autoridades estadounidenses por el 2018 sobre el movimiento de dinero sucio que hacían los carteles mexicanos.

Otro dato que ha sido reseñado por los investigadores es que para el 2019 aumentó el número de transacciones con criptomonedas dentro de los mercados de la Dark Web. De 9 millones que se registraron en el 2018, el año 2019 marcó un hito con 12 millones de operaciones. Según las conclusiones a las que llegaron los investigadores, esto se debe a que hay mas personas participando en estos mercados o que los usuarios tradicionales están haciendo más compras.

Pero, ¿En que se vinculan las drogas con la Dark Web? Un mercado de este tipo puede llegar a comercializar cualquier cosa. Videos, virus, armas y todo lo malo que se nos pueda ocurrir. Sin embargo, los expertos de Chainalysis afirman que las drogas son el principal activo que se comercializa en estos mercados.

A pesar de los esfuerzos que han hecho las autoridades para cerrar estos portales, desde Chainalysis explican que los espacios en el mercado nunca quedan vacíos y que siempre surgen otros mercados en donde las personas pueden comprar estupefacientes.

En conclusión, ¿Qué podemos opinar de esta relación? ¿Los datos de Chainalysis nos muestran que hay una vinculación o su impacto resulta ínfimo dentro de este macabro mercado que resulta del narcotráfico? Seguramente los datos que nos dejan desde 2019 no pasarán de incógnito y las autoridades enfocarán sus esfuerzos en entender mejor como funcionan estos esquemas para así poder buscar desmontarlos… Aunque sea solo una parte.