La polémica criptomoneda del régimen venezolano, el Petro (PTR), no ha logrado serle útil a muchos de sus poseedores a la fecha. Sin embargo, la crisis en este país cada día se acentúa más, al punto en que, pese a tener las mayores reservas petroleras del mundo, se han visto obligados a importar la gasolina de Irán.

Esto no ha ayudado a bajar los precios del combustible para los civiles. De por sí, antes de la llegada de los buques iraníes con 1,5 millones de barriles el pasado 24 de mayo, el precio por litro en el mercado negro (muchas veces, la única forma de conseguir el producto) variaba entre los 1,5 y los tres dólares. Así, llenar el tanque de 40 litros de un auto promedio podía llegar a costar entre 60 y 120 dólares, en un territorio donde el salario mínimo mensual equivale a menos de cinco dólares

. [Petroguía]

La problemática se hace evidente. Es por ello que, según una encuesta de la Asociación Nacional de Criptomonedas (Asonacrip), los venezolanos prefieren que la gasolina recién llegada sea vendida en Petro (PTR) a lo largo de todo el país. De esa forma, se asegurarían precios más justos y, además, se le daría un uso muy necesario a una criptomoneda que apenas lo ha tenido.

Es necesario mencionar que, de manera “oficial”, el precio por litro de la gasolina en Venezuela es de 400 bolívares soberanos, equivalentes a unos 0,002 dólares. Esto rara vez se cumple en la práctica.

Para empezar, varios ciudadanos han reportado que, a la fecha, en varias estaciones de servicio, solo se le está vendiendo combustible a bomberos, médicos, guardias nacionales y aquellos que tengan algún tipo de “salvoconducto”, como ser propietarios de un negocio.

Otros, en cambio, reclaman que la gasolina solo se está vendiendo a los más adinerados, mientras que quienes en verdad la necesitan, como los enfermos de diálisis que requieren de transporte urgente, deben aguantar horas e incluso días en filas interminables que comienzan desde la madrugada.

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Claro que no todo es actitud positiva ante la idea de recurrir a los petros. Muchos se muestran escépticos ante la sugerencia por varios motivos. Para empezar, algunos alegan que el PTR no es nada fácil de usar y será especialmente difícil para las personas de tercera edad, y, para terminar, otros se quejan por las tasas de cambio disponibles en las exchanges nacionales; que suelen diferir bastante del “precio oficial” pautado por el gobierno.

Pocas posibilidades

La implementación de esta medida, sin embargo, parece estar lejos de realizarse. A algunos expertos, como Rafael Ramírez, exministro de Petróleo y expresidente de la estatal Petróleos de Venezuela, les preocupa que la gasolina empiece a ser vendida a precio internacional por parte del régimen.

Tampoco se ha visto que el régimen haga verdadero uso de su propia criptomoneda. La gasolina traída desde Irán fue pagada con 9 toneladas de oro sólido que tuvieron que ser transportadas en jets hasta su destino; algo a lo que se vieron obligadas ambas naciones al estar sancionadas por Estados Unidos.

Pagar en petros ni siquiera fue considerado como opción, seguro porque Irán no iba a aceptar una moneda cuyo valor a nivel internacional es prácticamente nulo. El precio del PTR es casi del todo establecido por el régimen de Maduro y no por los precios del petróleo, como pudo comprobarse cuando el crudo cayó a niveles negativos en abril.

Asimismo, hay que destacar que conseguir PTR no es nada fácil, incluso para quienes ya conocen de criptomonedas. El gobierno suele darlos de cuando en cuando a través de “bonos” en la Plataforma Patria, pero cambiarlos de allí a la PetroApp, la cartera de donde en verdad podrían enviarse a los exchanges, es una lotería: pueden perderse por el camino.

A principios de este mes, su plataforma entró en mantenimiento y regresó a mediados de mayo con nuevas funcionalidades. Por desgracia, pagar cualquier cosa con este activo sigue siendo toda una odisea.