Como hemos podido comprobar una y otra vez, el Petro (PTR), la criptomoneda del régimen venezolano, es de todo menos fácil de cambiar por otros activos. Incluso por la tan devaluada moneda nacional, el bolívar soberano (VES), la cual pese a todo continúa en circulación. Esto parece deberse, en su gran mayoría, a los exchanges licenciados para comerciar con ella.

Ahora mismo, podemos encontrar en la página de la Superintendencia Nacional de Criptoactivos y Actividades Conexas (SUNACRIP) de Venezuela, un total de siete casas de cambio licenciadas oficialmente por esta entidad para llevar a cabo el comercio del PTR. Ninguna es de nombre familiar entre los usuarios conocedores del criptomundo; y es que ninguna opera fuera del país. De hecho, parece que fueron creadas con la sola y única intención de girar alrededor del Petro.

Similitudes entre los exchange de PTR

Primero, hablemos de los rasgos comunes entre ellas: aparte de ser solo nacionales, ninguna tiene en su página web la clásica sección de “Equipo” o “Nosotros” donde se mencione quién las fundó y cuáles son los miembros del equipo que las administra. Aquí debemos aclarar que dicha sección es bastante común en cualquier empresa; exchanges de criptomonedas incluidos.

Así, por ejemplo, es de conocimiento público que el CEO de Binance es Changpeng Zhao y el de Coinbase es Brian Armstrong. Si quisiéramos, podríamos averiguar más sobre los miembros de sus equipos a través de sus páginas o a través de LinkedIn. No hay porqué ocultar quiénes trabajan ahí, después de todo.

Pues bien, tal no es el caso de los exchanges venezolanos. Ninguno muestra a los miembros de su equipo y se limitan a afirmar que son empresas licenciadas por la SUNACRIP.

Otra mala característica que todas comparten son las quejas de los usuarios a través de las redes, sobre todo en Twitter y Telegram. A ninguna le faltan numerosas valoraciones negativas, desde quejas sobre la tardanza en la verificación de la identidad al momento del registro hasta reclamos sobre diversos problemas a la hora de hacer retiros. La falta absoluta de respuesta por parte del exchange de turno también es común.

Y hablando al respecto, algunos de los correos de soporte que muestran sus páginas simplemente no existen o jamás se mencionan. El número de exchanges también ha cambiado con el tiempo: de los 16 licenciados en 2018, solo quedan siete y poco más.

El listado de exchange autorizados para comerciar PTR

Ahora mismo la lista de los exchanges autorizados para comerciar con PTR es corta, según la SUNACRIP:

  • CryptoEx,
  • Cryptia Exchange,
  • Bancar,
  • Amberes Coin,
  • AFX,
  • Criptolago
  • Criptomundo.

Se sabe más bien poco de ellos: aparte de ocultar a los miembros de su equipo, tampoco es posible saber cuál es su volumen real de operaciones. Ninguno ofrece las API (Interfaz de Programación de Aplicaciones) necesarias para compartir esas cantidades con el público, según comprobamos desde BeInCrypto.

La transparencia en ese sentido se reduce a cero. Cualquiera de ellas podría estar comerciando millones de dólares al día o cero, lo cierto es que no podemos saberlo.

Claro que también podemos hablar de los exchanges anteriores, esos que fueron supuestamente licenciados desde 2018 y apenas si volvieron a aparecer en el panorama. De seis de ellos no existe ninguna clase de información, ni página web ni mención en redes, siquiera.

Hasta podríamos decir que las mencionadas (en su momento) CriptoCapital, Crypto Exchange, Asesoría Financiera C.A, Valoratta Casa de Bolsa, Critio Exchange y Coinsecure.ve nunca existieron, al igual que la famosa “Aerotrading” que por entonces llegó a mencionar Nicolás Maduro como “una de las más grandes empresas de blockchain”, cuando esto era un total desacierto.

¿Más opciones?

Italcambio fue otra de las licenciadas por la SUNACRIP en 2018. Hay que decir que esta sí es una empresa legítima, presente en Venezuela desde 1948, mucho antes del régimen actual. Su especialidad es el cambio entre divisas, pero no hay señales de que haya trabajado con el PTR u otra criptomoneda alguna vez.

Criptoactivos Menex C.A fue licenciada por las mismas fechas, pero nunca llegó a comerciar con el PTR. Cuando menos, de esta exchange resalta que su presidente sí hizo público su nombre a través de una entrevista con un medio local, y aseguró que la inclusión del PTR a su plataforma (que solo manejaba Litecoin, Bitcoin y Dash) podría darse a futuro. Sin embargo, según indicó él mismo a BeInCrypto, la exchange fue vendida y liquidada poco después.

Los casos de Cave Blockchain y Criptoven Trade C.A, también mencionados en la licencia de 2018, resultan poco tranquilizadores. Sus páginas web aún siguen en línea, pero sus correos de soporte no existen. Los links a sus redes fueron removidos y nunca se mostró al equipo administrador. Por otro lado, pese a que ya no son listadas en la página de la SUNACRIP, aún invitan a posibles usuarios a comerciar PTR con ellos y aseguran estar licenciadas por el gobierno. Cave Blockchain incluso muestra esa licencia.

La última noticia respecto al intercambio con PTR la dio Venezolana de Intercambio (VeinteVe), a su vez, una de las primeras licenciadas por la SUNACRIP bajo su nombre jurídico (Inversiones 1444 C.A).

“Por motivos ajenos a nuestra voluntad y capacidad técnica, nos vemos en la obligación de suspender por los momentos las opciones de depósito, intercambios y retirados de PETROS en nuestra plataforma hasta nuevo aviso”.

Desde BeInCrypto preguntamos a este exchange el motivo de dicha suspensión, pero solo obtuvimos la respuesta de que no planean eliminar al PTR de su plataforma, solo que su comercio está suspendido por los momentos y estarán avisando por sus redes cuando vuelva a estar activo. Las razones permanecen fuera del alcance público.

Criptolago y Glufco

A pesar de que Criptolago tampoco muestra a los miembros de su equipo, hay que empezar por decir que su Registro Único de Información Fiscal (RIF), el cual aparece en la licencia otorgada por la SUNACRIP, es de tipo gubernamental. Asimismo, la dirección que se ofrece para la empresa es la misma del Palacio Legislativo del Estado Zulia, sede del poder legislativo regional.

Es por ello que, entre otros, el desarrollador Jesús Lara señaló al actual gobernador chavista del Zulia, Omar Prieto, como principal líder tras esta exchange. Asimismo, Lara recordó que “Criptolago” se describió en 2018 como la licencia que la SUNACRIP otorgó a la gobernación del Zulia para minar BTC y PTR. Los fondos recaudados mediante este método fueron inciertos, así como su posible destino.

Glufco, por su parte, se fundó en el mismo mes que el exchange Criptolago y estableció una alianza con este para proveer una pasarela de pago con tarjetas de débito. La sede de Glufco se registra en Miami, pero, según Lara, su dirección está ocupada por ND Consulting Group, la empresa agente que los registró. El presidente de Glufco no aparece por ninguna parte de su página web, pero sí en el registro: se trata de Jesús Antonio Aguiar Hernández.

Es destacable, además, que los grupos de Telegram de Criptolago y de Glufco compartan los mismos administradores. Todo indica que ambos entes están más que entrelazados.

Ahora mismo, Glufco se encuentra en medio de una campaña caritativa en donde recibe criptomonedas que se utilizarán para comprar insumos a hospitales y personas necesitadas en estos tiempos de COVID-19. En esta línea, invitó a cualquier usuario que requiera medicamentos a comunicarse con ellos a través de su cuenta oficial de Twitter para poder brindarles la atención necesaria.

Sin duda se trata de una excelente iniciativa en estos tiempos, aunque hay que decir que ni Glufco ni las otras exchanges venezolanas han logrado inspirar demasiada confianza, especialmente en el ámbito internacional.

De acuerdo a la ONG Transparencia Internacional, Venezuela se ubicó en 2019 como uno de los cinco países más corruptos del mundo. Es muy común que los fondos caritativos sean desviados de su destino original. En este caso, esperamos que sí puedan ayudar a las numerosas familias venezolanas que se encuentran arrasadas por la falta de medicamentos e incluso de alimentación y empleo debido a la cuarentena.