El verdadero “nuevo tratado de Bretton Woods” ya ocurrió en 2009 con Bitcoin

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EN RESUMEN
  • El FMI está promoviendo un "nuevo Bretton Woods", pero, ¿realmente tiene similitud lo que proponen hoy con lo que pasó en 1944?

  • El riesgo que demostró el tratado de la posguerra junto a la paridad del dólar con el oro radicó exclusivamente en la confianza.

  • Bitcoin, por su parte, cumple la misma misión Bretton Woods sin la necesidad de confiar.

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La nueva coyuntura económica global está al asecho de consecuencias financieras inmedibles. Ante esto, el Fondo Monetario Internacional realizó un llamado para delimitar un nuevo orden económico bajo la etiqueta del “nuevo Bretton Woods”, como si el nombre fuera a asegurar el éxito de las decisiones. Lo cierto es que, la banal utilización de este nombre está dirigida a más deuda, más emisión, y por consecuencia, más déficit; un déficit que agudiza la enfermedad económica de aquellos que desde abajo realmente sostienen y padecen la economía global.



Las palabras de la directora del FMI Kristalina Georgieva expresaron: “hoy, enfrentamos un nuevo momento Bretton Woods”; de hecho, el título del sitio web del Fondo que contiene dicho discurso tiene exactamente las mismas palabras. Con ellas, y desde un espectro nostálgico, la plática de Kristalina busca recordar aquél momento donde las grandes economías del mundo se reunieron con el fin de redireccionar las bases del futuro. Finalmente, Georgieva hace referencia a la necesidad de traer de vuelta el tan alabado tratado.

Pero, ¿realmente lo que propone Kristalina, el FMI, y los organismos multilaterales tienen siquiera algo de similitud con la serie de medidas tomadas en Bretton Woods?



Los acuerdos de Bretton Woods

La cumbre que le dio nombre a los acuerdos de Bretton Woods tuvo su auge al final de la Segunda Guerra Mundial, específicamente entre el 1 y 22 de julio de 1944, fecha donde los países más industrializados del mundo buscaron reorganizar la economía destruida por los encuentros bélicos.

Estados Unidos y el Reino Unido encabezaron las iniciativas más importantes. Por una parte, el Reino Unido propuso la creación de una nueva moneda internacional que democratizara el intercambio comercial entre las naciones, y funcionara como pilar económico al que todos por igual debían acceder para cotizar su propia moneda; de esta manera, la estabilización estaría realizada.

El nombre de la nueva moneda iba a ser Bancor, pero su realidad se esfumó con el rotundo rechazo de los Estados Unidos, insistiendo en que la verdadera moneda de referencia internacional debía ser el dólar estadounidense.

Estados Unidos era el país mejor estacionado económicamente en la posguerra, tenía más del 80% de todas las reservas de oro del mundo, y dicho poder, sumado a la imponente postura que le otorgó el ultimátum bélico, dio por terminada la discusión que delimitaría los acuerdos de Bretton Woods, llamados así por la ciudad sede del encuentro.

Las bases fueron claras: se adoptó el dólar como moneda de referencia internacional con un patrón de respaldo en oro equivalente a 35 onzas por cada dólar existente en circulación, de esta manera se aseguró la fuerza de una moneda global que repartiría dicha cualidad a las demás monedas locales del mundo.

Por otro lado, se creó el Fondo Monetario Internacional (FMI), un organismo que tendría la responsabilidad de asistir a los países menos favorecidos con financiamiento apoyado en deuda o asistencia económica directamente extraída de sus propias reservas.

La economía parecía estar salvada, pues estaba regida por una moneda fuerte de emisión limitada gracias a su patrón oro, y además, se construyeron las nuevas vías de financiación multilaterales. Sin embargo, la fantasía duró poco: tan sólo una generación fue partícipe gracias al triste final que tuvo el abuso del poder, o mejor dicho, la centralización del dinero.

El “Bretton Woods” del FMI

Las nuevas bases propuestas por el FMI alagan la impresión de dinero que ha funcionado como asistencia económica; claro, desde ese punto de vista parece una buena idea, pero dentro de la materia monetaria, aquella impresión está resultando en un masivo endeudamiento y un incremento de la masa monetaria nunca antes visto.

Se estima que Estados Unidos ya imprimió una cantidad de dinero equivalente al 30% de su PIB en tan solo un par de meses llevando a incrementar su masa monetaria un 23% interanual. Para hablar de números, al final del 2019 existían 19,9 billones de dólares en circulación según datos del Banco Mundial, y sólo en el primer paquete de ayuda económica se imprimieron 2 billones (o “2 millones de millones”), cuando actualmente se está pensando en otros 2 billones más.

Aumento de la masa monetaria en los Estados Unidos desde 1960 hasta 2019. Fuente: Banco Mundial

Con esto, el llamamiento del Fondo Monetario Internacional pretende incentivar el endeudamiento de los países —desarrollados y no desarrollados— con cifras que superen su capacidad productiva bruta, mejor conocido como PIB, hacia valores que específicamente hablan de un 125% en el caso de las naciones más fuertes.

Esto quiere decir que hay puertas abiertas para el endeudamiento sobre la capacidad productiva anual, cosa que incurre en déficit, cuando el antiguo Bretton Woods alegó que Estados Unidos lideraría las decisiones porque era un país con superávit.

Deuda pública de Estados Unidos en relación con su PIB. Fuente: Statista.

No hay que olvidar que el dólar que tenemos hoy no es el mismo dólar propuesto en Bretton Woods. Mientras aquél billete era apadrinado por el oro, el de hoy no tiene respaldo metálico ni ningún respaldo intrínseco que limite su emisión. Literalmente, la Reserva Federal de los Estados Unidos tiene la capacidad de emitir la cantidad de dinero que le plazca con tan sólo presionar un par de botones.

El “nuevo Bretton Woods” del FMI no tiene cabida dentro de un cambio sistemático financiero, por el contrario, afianza que el sistema de hoy seguirá funcionando en la venidera crisis con más emisión y más endeudamiento.

Bitcoin, el verdadero “nuevo Bretton Woods”

¿Por qué el tratado de Bretton Woods se desintegró? Simplemente, porque Estados Unidos tenía demasiado poder y abusó de él. A causa del gran financiamiento que la Guerra de Vietnam requería, el país responsable de mantener la paridad oro con el dólar emitió más moneda de la que debía, por consiguiente, cuando Francia y Gran Bretaña ante la sospecha demandaron a Estados Unidos la conversión de los dólares que poseían, no había suficiente oro para pagarles.

Una vez más, la confianza en el país más poderoso del mundo no funcionó, y claramente allí estuvo el punto que quebró el tratado.

Después de muchos años sucedió la gran crisis hipotecaria del 2008, haciendo que Estados Unidos imprimiera 787 mil millones de dólares para financiar el desastre que dejó la burbuja de la deuda. Cabe recalcar que la emisión de aquél entonces es una tercera parte de lo que este año se emitió, y quizás pase a ser una quinta parte si se aprueba el resto.

El problema era claro, la confianza no podía residir en un ente centralizado que dirigiera autoritariamente el futuro económico de las naciones, y así llegó Bitcoin, la renovación definitiva de los acuerdos de Bretton Woods con las correcciones necesarias para que la ruptura no se volviera a dar.

Bitcoin es un activo fielmente limitado, con respaldo que empieza desde el poder computacional hasta atravesar toda la cadena de suministro que requiere la energía eléctrica. Por otra parte, funciona perfectamente como referencia internacional, pues una transferencia electrónica y segura permitida sólo por Bitcoin es suficiente para transferir valor en pocos minutos de un rincón del mundo a cualquier otro. Después de hablar de su resistencia a la censura, inflación, confiscación, regulación y limitaciones geográficas, Bitcoin se ha vuelto la moneda que el pensamiento Bretton Woods quiso asentar.

No hay que olvidar que Bitcoin dio el paso definitivo para asegurar que la confianza no era necesaria para tener un sistema monetario rígido y sostenible en el tiempo. Gracias al avance tecnológico que tuvo sobre la innovación del dinero —innovación que nunca se había dado—, el consenso está en manos de un código inmutable y auditable por primera vez en la historia, y por lo tanto, ya no es necesario creer que una persona o un grupo de personas van a tomar las mejores decisiones.

No hay marcha atrás, Bretton Woods sucedió en 1944 y dejó muy claro que confiar el poder de una fuerte economía a un solo ente es inviable. La solución: hacer que la economía fuerte realmente esté distribuida en poder a cada persona del mundo, y eso es el “nuevo Bretton Woods”, eso es Bitcoin.

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Cristóbal es un criptoentusiasta venezolano atraído por las inversiones y las nuevas formas de ver el dinero. Actualmente funcionando dentro del ecosistema cripto en el manejo de comunidades en Argentina, durante los últimos 3 años se ha desempeñado dentro de la industria de exchanges argentinos participando en múltiples puestos.

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