Las relaciones agrias entre EE.UU. y China podrían tener el mayor impacto en los valores del sector tecnológico. El sector tecnológico se encuentra en un momento de especial debilidad debido a sus importantes requerimientos de la cadena de suministro ubicada en China.

El empeoramiento de las relaciones se debe en gran parte a la reciente acto por la seguridad de China en Hong Kong. [CNBC] En respuesta, el Presidente Trump anunció el fin del estatus privilegiado de Hong Kong para el comercio.

Sin embargo, aunque el Presidente dejó clara su condena de las acciones, no llegó a imponer nuevas restricciones comerciales a China. Esto causó un salto casi inmediato en las acciones relacionadas con la tecnología, en particular con los semiconductores.

Según Paul Christopher, jefe de estrategia de mercado global del Instituto de Inversiones Wells Fargo, las medidas del Presidente impidieron un descenso sustancial de las acciones. Christopher declaró:

Si hubiera hecho algo con mayor peso, si hubiera hecho algo para cambiar el acuerdo comercial de la primera fase, ese hubiera sido el temor que haría que el mercado empezase a fijar los precios.

Elecciones en Estados Unidos

Los analistas también sugieren que las posturas del ex vicepresidente Joe Biden y del presidente Trump durante las elecciones podrían aumentar las tensiones

. Con una elección próxima, ambos candidatos querrán parecer fuertes.

El Yuan digital está en camino

Mientras tanto, el gobierno chino ha estado trabajando rápidamente para digitalizar su moneda. Aunque el coronavirus puede que haya retrasado algo el proyecto, China está dando grandes pasos al ser de los primeros países que se “libran” de los efectos del confinamiento. Las expectativas del nacimiento del CBDC chino, llamado DCEP, se están incrementando.

En los últimos días ha habido diversas filtraciones de un posible app que ya funcione con dicha moneda digital. China ha creado un grupo específico para reforzar su sector de tecnológico, pero empresas privadas estadounidenses, como McDonalds y Starbucks, aceptan gustosamente trabajar con el estado chino, puede que sepan dónde está el futuro del sector tecnológico y a Trump puede que no le agrade.