¿Son los tokens no fungibles (NFT) una amenaza para el medio ambiente?

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EN RESUMEN
  • Con la llegada del cripto arte han llegado también las críticas que afirman que los NFTs perjudican el medio ambiente.

  • A pesar de que las cifras son dispares y que existe una gran controversia al respecto, es un hecho que las blockchains actualmente consumen grandes cantidades de energía.

  • En el caso de los NFTs y de la red de Ethereum este problema tiene los días contados dado que su red está haciendo una transición a un sistema mucho más eficiente energéticamente.

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El Trust Project es un consorcio internacional de organizaciones de noticias que establecen un estandar de transparencia.

Los NFTs han despegado durante los primeros meses de 2021. Muchos artistas se han lanzado a vender sus obras utilizando la tecnología blockchain. Al mismo tiempo, numerosas voces se han alzado para denunciar que el crypto art es un claro enemigo del medioambiente, pero ¿es eso cierto?

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Desde el nacimiento de Bitcoin en 2009, el sector de la blockchain y las criptomonedas ha experimentado un fuerte crecimiento. Actualmente, la capitalización de mercado de todo el sector cripto es de casi 2,5 billones de dólares. Sin embargo, este aumento de la creación y captura de valor ha llegado con una creciente crítica por el impacto medio ambiental que genera todo este ecosistema.

Según el Centro para las finanzas alternativas de la Universidad de Cambridge, la red de Bitcoin consume unos 145 TW/h a lo largo de un año. Para poder entender esta magnitud es necesario compararlo con otras métricas. Por ejemplo, todo el país de Ucrania gasta 128 TW/h, mientras que Suecia gasta 131 TW/h, y Malaysia 148 TW/h.

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Por otro lado, según Digiconomist las emisiones de carbono de Bitcoin son de alrededor de 53 mega toneladas, mientras que las de la red de Ethereum son de 20,3 mega toneladas, comparable a lo que emite todo un país como Bolivia.

La controversia está servida

A pesar de todas estas cifras, hay quienes aseguran que este tipo de cálculos son aproximaciones con un grado de error que podría ser enorme. En un artículo publicado en 2017 en CNBC, Jonathan Koomey, un profesor de la Universidad de Stanford que fue pionero en los estudios del uso de electricidad, aseguraba que los cálculos realizados por Digiconomist son muy cuestionables.

Por otro lado, el mismo fundador y director de esta plataforma de información aseguraba en una entrevista el pasado 13 de marzo que tanto sus cálculos como los de la Universidad de Cambridge tienen muchas limitaciones.

Cambridge y yo asumimos que todos los agentes que intervienen son completamente racionales, lo cual no es así, Otra limitación es que tanto Cambridge como yo asumimos un precio fijo de electricidad durante todo el año, aunque sabemos que este número varía según la temporada.

Por otro lado, tanto entusiastas como inversores de Bitcoin aseguran que todas esas acusaciones son falsas y que los cálculos están basados en una falta de entendimiento del funcionamiento de una blockchain. Además, también se calcula que un tanto por ciento de los mineros utilizan energías renovables o simplemente energía que sobra.

Un caso que se suele señalar es el de la provincia China de Sichuan donde se concentran una gran cantidad de mineros. Esta provincia china produce grandes cantidades de energía hidroeléctrica que sin embargo no es capaz de consumir dado que su población no es lo suficientemente grande.

Utilizando datos de una encuesta de mayo de 2020, un estudio comparativo global sobre criptoactivos de la Universidad de Cambridge descubrió que el 39% de la minería que usa el mecanismo de prueba de trabajo (Proof-of-Work) a nivel mundial funcionaba con energía renovable. Para los mineros con sede en Europa y América del Norte, esa proporción subía al 70% y al 66%, respectivamente.

Es un hecho que las blockchains consumen mucha energía

Lo que es evidente es que tanto las blockchains de Ethereum como la de Bitcoin consumen mucha energía y dejan una considerable huella de carbono. Aún así, cuando se compara con la huella que dejan otras actividades humanas se descubre que hacer sonar las alarmas es un tanto exagerado. Por ejemplo, los electrodomésticos enchufados a la corriente mientras no son utilizados consumen 1.5 veces más energía al año que toda la red de Bitcoin.

Aún así eso no significa que el consumo de energía por parte de las distintas blockchains que existen en la actualidad, no pueda rebajarse. De hecho, Ethereum está en estos momentos en la primera fase de su transición hacia un sistema de consenso distinto (Proof-of-Stake), que reduce el consumo de energía significativamente.

El pasado 25 de Marzo de 2021 Lighthouse (un cliente de Ethereum) culminó la primera transacción utilizando 100% el mecanismo de consenso de Proof-of-Stake, este resultó ser un 99,98% más barata que las que se realizan actualmente.

Fuente: Twitter

Generar consenso requiere de energía

El principal causante del gasto de energía en una blockchain es su mecanismo de consenso. Para que se produzca cualquier transacción en una red descentralizada, todos los participantes de la red (nodos) deben llegar a un consenso (estar de acuerdo), acerca del estado de la base de datos.

Este proceso a veces puede requerir el uso de mucha electricidad, sobretodo en el caso del mecanismo de consenso conocido como Proof-ofWork (prueba de trabajo). Además, debido a que las cadenas de bloques se basan en una vasta red de computadoras descentralizadas, naturalmente consumen más energía que las soluciones centralizadas.

La Proof-of-work es la responsable

Actualmente tanto Bitcoin como Ethereum usan el mecanismo de consenso de prueba de trabajo. En estas dos cadenas de bloques los mineros compiten para resolver problemas matemáticos complejos basados ​​en algoritmos criptográficos. Al resolver estos acertijos, los mineros exitosos muestran a la red que se ha dedicado un tiempo considerable a validar un bloque de transacciones, lo que resulta en un consenso.

Los bloques pendientes de transacciones de red se verifican y se agregan a la blockchain. Aunque las recompensas por validar un bloque difieren en cada blockchain, los mineros reciben tanto ETH como BTC cada vez que validan un bloque de transacciones.

Para resolver estos acertijos se necesita una potencia de computación enorme, la cual va aumentando con el tiempo. Al haber tantas computadoras tratando de resolver estos complejos algoritmos la energía que se gasta es abundante.

En enero de 2009, la dificultad de los rompecabezas era de 1.0. En marzo de 2021, la dificultad ha aumentado y es de 20 billones. Debido a que estos acertijos son cada vez más difíciles, las computadoras de minería necesitan trabajar más duro, usando cada vez más electricidad. En 2018, los mineros de Bitcoin en Kosovo consumieron suficiente energía de la red para hacer que los relojes digitales de toda Europa perdieran tiempo.

¿Y que pasa con los NFTs?

Con la explosión del cripto arte y los NFTs las voces que proclamaban que el proceso de emisión de cada NFT es nocivo para el medio ambiente no se han hecho esperar. Joanie Lemercier es un artista francés que lleva años tratando de concienciar al mundo acerca del enorme gasto de energía que provoca el ser humano y de sus consecuencias.

En Febrero de 2021 Joanie anunciaba a través de su blog que su segundo lanzamiento de piezas en NFTs quedaba suspendido. La obra iba a ser vendida en la plataforma Nifty Gateway. El artista francés, después de efectuar algunas investigaciones, llegó a la conclusión de que su obra vendida en NFTs había generado un enorme consumo de electricidad y una considerable huella de carbono.

Los datos que obtuvo Lemercier fueron a través de una plataforma Offsetra, una empresa que conecta a empresas e individuos para realizar compensaciones por las emisiones de carbono. En 2020, Offsetra lanzó carbon.fyi, una herramienta de contabilidad de carbono fácil de usar para direcciones de Ethereum. Según Offsetra, un solo NFT de los 53 de la colección de Lemercier equivalía a 80 kilogramos de CO2.

Por otro lado Memo Akten, un artista nacido en Estambul y afincado en Londres lanzó cryptoart.WTF. Una página web que también calculaba el consumo de energía que gasta cada pieza de arte emitida dentro de la blockchain de Ethereum. Este portal generó una gran controversia, y actualmente permanece cerrada.

Determinar el impacto ambiental de las NFT es un asunto sumamente complicado. En ausencia de medidas formales, Lemercier y otros artistas como Memo Akten han lanzado sus propias estimaciones acerca de este tema. Sin embargo, ningún académico ha realizado una investigación revisada, y la metodología que utilizan las diferentes partes varía ampliamente.

Los NFTs son solamente una pequeña porción de la tarta

Lo más probable es que los NFT no tengan una relación causal directa con las emisiones de CO2, ya que solo están haciendo uso de la blockchain subyacente que Ethereum ya está ejecutando.

Una buena analogía para entender esto es imaginarse un avión con 5 pasajeros o con 350. ¿Gastaría más el vuelo de 350 pasajeros? evidentemente no. Algo así sucede con las transacciones en la red de Ethereum, los bloques se minan cada 13 segundos aproximadamente, independientemente de las transacciones que lleve cada bloque. A veces los bloques van llenos y otras veces no.

Para calcular la relación directa, se tendría que calcular si los NFT han causado en general un cambio en la demanda de la red Ethereum. Por otro lado, a pesar de la expectación y el ruido que han generado los NFT, éstos representan una parte muy pequeña de las transacciones en Ethereum. Nic Carter, co-fundador de Coin Metrics, declaró para el portal ARTNews que de 1,2 millones de transacciones en la red de Ethereum en un día cualquiera, solamente 30.000 de estas constituyen transacciones NFT.

En el mismo artículo un especialista de Nifty Gateway le dijo a ARTnews que las NFT representan aproximadamente el 1 por ciento de la red Ethereum. Por esta razón es difícil creer seriamente en la posibilidad de que los NFT estén generando mucha demanda adicional en la minería. Por otro lado, existe una causa mucho más probable para que los procesos de minería aumenten y no es otra que el precio de ETH.

Como los mineros son recompensados con ETH por realizar su actividad, el aumento de precio sí que supone un incentivo muy atractivo para iniciarse en la minería. Por tanto, es más que probable que esto sí provoque un aumento del gasto en electricidad y en la huella de carbono.

El mecanismo de Proof-of-Stake al rescate

Ethereum se ha convertido en la plataforma elegida para las ventas de arte digital gracias a su capacidad para ejecutar contratos inteligentes. En contraste, la red de Bitcoin no podría llevar a cabo semejante tarea. Ethereum es la segunda blockchain en capitalización de mercado y la que alberga un mayor número de aplicaciones, lo cual le proporciona la confiabilidad que necesitan los artistas para lanzar sus colecciones.

Existen cadenas de bloques alternativas, algunas de las cuales ya utilizan prueba de participación, como por ejemplo Tezos. Aún así, por el momento ninguna ha generado una tracción significativa, quizás porque se perciben como menos consolidadas y son menos conocidas por el gran público.

Una de las principales alternativas al mecanismo de consenso de Proof-of-Work es el de prueba de participación (Proof-of-Stake). Las blockchain que usan este mecanismo de consenso no tienen mineros, sinó validadores. En lugar de resolver acertijos difíciles, el creador del siguiente bloque de la cadena se elige de forma aleatoria, por tanto todo el gasto de energía que se usa para resolver los acertijos en el proof-of-work (prueba de trabajo) no es necesario.

Ethereum está en la primera fase de transición hacia un mecanismo de consenso de Proof-of-Stake, que reduce en varias órdenes de magnitud el consumo de energía. En la actualidad ya está en marcha la primera fase denominada Beacon Chain, y durante el 2021 está previsto que se lance la siguiente fase. Aún así, la transición final qué hará que la red de Ethereum al completo funcione con una mecanismo de Proof-of-Stake no tendrá lugar hasta 2022.

Es perfectamente comprensible la preocupación por el medioambiente que muestran muchas personas en relación a blockchain. Aún así, en el caso de la red de Ethereum y de los NFTs la solución a todo este problema está en marcha, solamente es cuestión de tiempo.

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Albert Dansa es un entusiasta de la tecnología y de todo lo disruptivo, lleva desde 2017 como inversor en el ecosistema blockchain, y estudiando y monitorizando continuamente el sector de las finanzas descentralizadas. Estudió filosofía y música en Barcelona, amante del conocimiento y de todo aquello que pueda hacer evolucionar al ser humano.

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