Recientemente, la firma de investigación de la blockchain Chainalysis publicó un detallado reporte que analiza los métodos y cantidad de cripto-crímenes durante 2019. Quizás la conclusión más destacada de esta investigación es que más de 4 mil millones de dólares fueron robados en distintos tipos de estafas que involucraban criptomonedas, en especial esquemas piramidales.

El documento añade, además, que los esquemas piramidales constituyeron el 92% de todos los cripto-crímenes cometidos durante el año pasado, por lo que denomina al 2019 como “El Año del Esquema Piramidal”. A este tipo de esquemas fraudulentos le siguen en número las falsas ventas de tokens y también se unen phishing, extorsión, falsos mixers y otros métodos de inversión engañosa.

Chainalysis hace especial énfasis en el caso particular del esquema PlusToken, originado en China. Esta presunta compañía ofrecía un servicio de cartera, rendimiento de hasta 16% para los fondos almacenados y recompensas por referidos. Haciendo énfasis en la educación sobre el criptomundo y los beneficios de estos activos virtuales, PlusToken logró hacerse con alrededor de 3.000 millones de dólares en cuestión de pocos meses.

Una vez que la estafa se descubrió y los administradores escaparon con el dinero, estos intentaron cobrarlo por medio de mixers y exchanges. Y entonces fue cuando incluso los que no fueron estafados se vieron afectados, ya que estos movimientos grandes y repentinos en el mercado llegaron a bajar el precio de Bitcoin, como indica la firma investigadora.

Cabe recordar que un esquema piramidal consiste en una nueva plataforma digital o proyecto presuntamente prometedor, el cual invita a las personas a unirse con promesas falsas de rendimiento para su inversión y se les indica que, mientras más nuevos participantes logren captar, más dinero van a conseguir.

Esto último conforma las famosas recompensas por referidos y es en realidad como el esquema logra financiarse: los nuevos inversores pagan a los más antiguos hasta que la “pirámide” ya no puede sostenerse más y los administradores huyen con el resto de los fondos. En los últimos años, los estafadores de este tipo han aprovechado el revuelo de las criptomonedas y el desconocimiento general al respecto para hacer falsas promesas de ganancias con minería o trading.

En países hispanohablantes como España, Colombia, Venezuela y México han sido bastante frecuentes estos esquemas conectados a activos virtuales.

Diferentes tipo de estafas de criptomonedas

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Mientras que los esquemas piramidales reinaron en 2019, la cantidad promedio arrebatada a cada usuario de manera individual no logró superar a las falsas ventas de tokens, cuyas víctimas transfirieron un promedio de 4.000 dólares por cabeza. A este tipo de estafas le siguen las de tipo variado con unos 1.800 dólares por víctima y en tercer lugar se posicionan los esquemas piramidales, con unos 1.700 dólares por víctima.

Otras amenazas importantes durante el año fueron el phishing (suplantación de identidad), inversiones fraudulentas, falsos mixers de criptomonedas y extorsión digital. Dentro de este último tipo, la clase más frecuente fue la llamada “sextorsión”, donde se amenaza a la víctima con publicar vídeos pornográficos de él o ella misma sino se cumple con la exigencia monetaria (en criptomonedas) del atacante.

El virus ransomware, que secuestra los datos de un dispositivo a cambio de un rescate en criptomonedas, también está en aumento, sobre todo en Estados Unidos.

¿A dónde van los fondos robados?

Por supuesto, los atacantes no podrían cambiar y gastar semejantes cantidades sin alertar a las autoridades. Pese a ello, resulta sorprendente el hecho de que la mayoría de las criptomonedas robadas acabe en exchanges regulados, con especial énfasis en Huobi y Binance.

De acuerdo a Chainalysis, esto ocurre porque los estafadores recurren a traders Over-The-Counter (OTC), es decir, aquellos que aceptan intercambios fuera del entorno regulado. Una vez que ellos los aceptan, acaban en sus cuentas de los exchanges como cualquiera de sus otros fondos.

La práctica OTC no es ilegal, pero muchos traders de este tipo se dedican, de hecho, al lavado de dinero con criptomonedas. Ante ello, Chanalysis recomienda a los exchanges aumentar las medidas de identificación y seguridad para los operadores OTC.

En cuanto lo que depara el futuro, la compañía afirma que el cripto-crimen “continuará evolucionando tanto en alcance como en sofisticación tecnológica, al igual que las propias criptomonedas”. En ello ayudarán nuevos mixers, el intercambio a múltiples activos virtuales, las criptomonedas privadas y nuevas opciones de exchanges P2P anónimos. Debido a este hecho es necesario educarse y estar más alerta que nunca.