Desde 2018, ha habido una explosión sin precedentes de monedas estables (stablecoins) en el mercado. Con Libra y el Banco Popular de China planeando lanzar sus propias stablecoins, es hora de comenzar a pensar en las fuerzas geopolíticas en juego.

En marzo, Binance Research publicó un informe que detallaba que los pares de Bitcoin estaban en declive. Estaban siendo usurpados por stablecoins: Tether (USDT), USD Coin (USDC), y otros han estado mordiendo el dominio comercial de Bitcoin desde al menos 2018. Esta tendencia sólo se ha extendido desde que se publicó el informe, y según todas las estimaciones, pronto se acelerará con el lanzamiento de muchas nuevas stablecoins respaldadas por empresas.

Sin embargo, pocos parecen reconocer que la manía actual por las stablecoins es más que sólo la tokenización de monedas fiat u otros recursos. En cambio, es política de poder en acción.

Stablecoins Como Factor Geopolítico

Aunque hemos sabido que el banco central de China ha estado desarrollando una criptomoneda desde 2014, muchos megagigantes corporativos se han mantenido abiertos a objetivos similares. Walmart, por ejemplo, recientemente reveló una patente para su propia stablecoin. De manera similar, el gigante de seguros Allianz está lanzando una moneda estable para su propio ecosistema de tokens. Hace dos meses, 14 bancos importantes liderados por el grupo UBS dijeron que también lanzarían su stablecoin, invirtiendo más de $60 millones en el proyecto. La lista continúa.

Los actores estatales también han estado activamente interesados en las criptomonedas. Rusia, por ejemplo, está considerando activamente abrir un centro de comercio especial dedicado a los activos digitales en la frontera chino-rusa. Irán también planea crear una stablecoin como un medio para eludir las sanciones estadounidenses. En julio, Turquía anunció que estaba trabajando en su propia forma de “dinero digital” en la cadena de bloques como parte del 11avo Plan de Desarrollo del país.

En resumen, las criptomonedas están cada vez más arraigadas en la geopolítica global. Con tantas criptomonedas respaldadas por empresas y emitidas por el estado planificadas para los próximos años, estamos viendo algo así como una “carrera armamentista digital”. Para muchos de estos actores estatales, el mayor adversario es el dólar estadounidense: las criptomonedas están surgiendo como una alternativa líquida a la supremacía del dólar.

El Poder Detrás de las Stablecoins

La situación con respecto a las stablecoins es insidiosamente compleja. Sólo analicemos por un momento el siguiente escenario. Digamos, por ejemplo, que Alibaba lanza una moneda estable vinculada al renminbi chino. El token podría estar relacionado con los servicios en la nube de la empresa, por ejemplo. Efectivamente, todos los que usen la moneda de Alibaba también usarían el renminbi chino sin saberlo.

Lo mismo se aplica a la situación inversa: si muchos ciudadanos chinos estuvieran usando una stablecoin vinculada al dólar estadounidense, esto podría debilitar severamente el renminbi. Por lo tanto, existe un incentivo político para que los estados intervengan en esta “manía por las stablecoins”. En resumen, se dan cuenta de que es una guerra de divisas con otro nombre. Es por eso que el gobierno chino ha tenido tanto miedo de que Libra compita en el mercado global, por ejemplo.

Parece poco probable que cualquier país ‘gane’ la guerra de criptomonedas. Sin embargo, claramente existe un conflicto financiero que se está gestando en el corazón mismo de cómo están organizados nuestros sistemas monetarios globales. La pregunta es, ¿qué moneda o recurso se convertirá en la base de la mayoría de las stablecoins del mañana? Tal pregunta inevitablemente trae a colación el cálculo político y la política de poder, que sólo se volverá más obvia con el tiempo.

¿Crees que estamos en medio de una “carrera armamentista” oculta por competir por las stablecoins? Cuéntanos tu opinión en los comentarios a continuación.


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