El popular podcaster estuvo de gira por la nación sudamericana y no ha dejado a nadie indiferente. La comunidad cripto, tanto la local como la internacional, ha encendido un debate en las redes sociales ¿Es realmente Bitcoin popular en Venezuela?

“What Bitcoin Did” es un podcast muy popular en la comunidad cripto global. Impulsada por el británico Peter McCormack, un referente en la industria, este podcast es un espacio que se ha caracterizado por informar desde todos los ángulos sobre distintos acontecimientos que puedan afectar al mercado.

En esta oportunidad McCormack estuvo de gira por América Latina para conocer cómo se percibía Bitcoin desde otras regiones del mundo. Estuvo primero en Colombia y conversó en un podcast con Mauricio Tovar Gutiérrez, un referente de la tecnología Blockchain en la nación cafetalera, y con Alejandro Beltrán Torrado, representante del exchange Buda en Colombia.

En el programa pudieron compartir como había sido la dinámica de Bitcoin dentro del país, específicamente el marco regulatorio y también explicaron el comercio que había surgido entre la frontera colombo-venezolana y como Bitcoin se estaba moviendo a través de ella. Según lo explicado en el podcast, las remesas entre ambas naciones vecinas se han venido realizando mayoritariamente con Bitcoin gracias a que ha demostrado poca fricción y bajas comisiones para el envío de dinero transfronterizo.

Hasta aquí, todo estaba transcurriendo con normalidad. McCormack estaba dando a conocer algo que se había venía reportando desde distintos medios de comunicación, tanto especializados en criptomonedas como los tradicionales. El mercado de remesas entre Colombia y Venezuela, al menos desde nivel local, ya era sabido que se estaba manejando gran parte en Bitcoin.

Polémica en Venezuela

La visita a Colombia estuvo dentro de lo “normal”, pero, la visita a Venezuela si impactó más allá. Para conocer la realidad de la nación sudamericana, Peter se reunió con Javier Bastardo, host de Satoshi en Venezuela, y Adam, también conocido en las redes como @bitbrothersvzla en Twitter. Con ellos pudo compartir en la ciudad de Caracas, capital de Venezuela, para poder ahondar sobre la realidad cripto en Venezuela.

La hiperinflación venezolana, el Petro, la minería de criptomonedas y el verdadero alcance de Bitcoin en el país fueron temas que se discutieron en el podcast que realizó junto a Bastardo. Aunque, fue el propio título del programa lo que causó una polvorera impresionante en redes, “Bitcoin won´t fix Venezuela”, traducido como “Bitcoin no reparará a Venezuela”.

Bastardo, conocedor de la realidad venezolana y de la perspectiva cripto en el país, dio a conocer lo que, según muchos, fueron declaraciones algo polémicas. Más allá de la publicidad y de las perspectivas “bondadosas” de las criptomonedas en el país, el organizador de “Satoshi en Venezuela” mencionó una realidad que muchos obvian, la pobreza venezolana es arrasadora y la misma ha venido siendo un hándicap para la adopción de las criptomonedas en el país.

Nasdaq, quienes armaron un artículo para poder ampliar la información que se había llegado a afirmar en el podcast, contactó con el propio Peter para conocer también su opinión. Max Keiser, el popular defensor de Bitcoin y presentador de Keiser Report en Russia Today, también entrevistó a Peter para hablar sobre la polémica situación que se había surgido por su visita a Venezuela. Nadie había quedado indiferente.

La pobreza como un problema

Durante mucho tiempo se ha llegado a afirmar que las criptomonedas son la herramienta perfecta para combatir contra el problema de la desbancarización y ayudar a las personas a integrarse al sector financiero, sin embargo, el caso venezolano pudiera ir contra este “principio” globalmente aceptado.

Tanto Bastardo, en el podcast, como McCormack, en el artículo de Nasdaq, lo afirmaron. El uso de las criptomonedas está limitado solo para las clases media y altas. Los más pobres no están siquiera enterados sobre las criptomonedas. Es más, el mismo Javier llegó a mencionar que la realidad venezolana era tan complicada que “ni siquiera podemos comunicarnos con WhatsApp” ante los problemas de conectividad a internet y la dificultad de obtener un teléfono móvil que pueda correr la popular aplicación de mensajería.

Peter también comentó que los venezolanos más pobres no estaban preparados para “descargar una billetera de bitcoin y hacer una copia de seguridad de sus claves privadas” y que el verdadero interés de los ciudadanos más necesitados era lograr conseguir dólares para poder conseguir con que comer.  La volatilidad de Bitcoin también fue un elemento que destacó que imposibilita la adopción de la moneda en los ciudadanos más necesitados, siendo esta volatilidad más dañina cuando los ahorros de las personas son mínimos.

“He sido un hipócrita”, llegó a mencionar Peter cuando refirió que anteriormente solía creer que Bitcoin podía resolver los problemas de Venezuela, explicando que el país necesita una infraestructura completa para poder solventar su situación.

El polémico título del podcast, aquel de “Bitcoin no reparará a Venezuela” también salió a colación en la entrevista de Nasdaq y recalcó que, en efecto, Bitcoin no cuenta con las condiciones para salvar al país.

Respecto a sus niveles de uso, ampliamente difundidos como números records en el mercado internacional, Peter mencionó que la principal criptomoneda del mercado se está utilizando mucho menos de lo que normalmente se dice. Según su punto de vista, el uso de las criptomonedas para remesas y para donaciones se ha sobredimensionado más allá de la realidad.

Además, Peter llegó a mencionar que el uso de Bitcoin en el país estaba limitado solo a la población que forma parte de la clase alta y media de la capital venezolana, lo que se conoce como el “Este de Caracas”. McCormack quedó con la idea de que el resto de las regiones del país tienen problemas con el suministro eléctrico y por lo tanto, están imposibilitados de usar las criptomonedas, haciendo referencia a los graves apagones que vivió el país en el 2019 y a los consecuentes problemas en la red eléctrica nacional a lo largo de todo el año pasado.

Publicidad
Continúe leyendo a continuación

Si Bitcoin no triunfa en Venezuela, ¿Dónde puede entonces?

Venezuela y su hiperinflación es un caso de estudio internacional. Una economía que hace 10-15 años se presentaba como una de las más boyantes de América Latina gracias a los ingentes ingresos de la industria petrolera, es hoy una de las más paupérrimas de toda la región. El cambio brusco ha generado que muchos se queden perplejos ante la realidad que viven los venezolanos día a día.

Ciertamente, como reseño McCormack en su podcast y en las distintas participaciones que ha tenido, el salario mínimo integral de los venezolanos es de 450 mil bolívares soberanos, unos 6 dólares aproximadamente. Aunque pueda parecer imposible, muchos venezolanos tratan de sobrevivir mes a mes con esa cantidad de dinero.

La hiperinflación venezolana es una realidad. Las políticas económicas venezolanas y su constante aumento de liquidez junto a las restricciones gubernamentales han hecho que la economía venezolana sea un auténtico caos.

Ante toda esta situación, muchos han creído que el caso venezolano es la “tormenta perfecta” para que el germen de Bitcoin se difunda. Venezuela es la muestra de porque la economía debe depender cada vez menos de los estados y estar en manos de las personas. Ha mostrado la cara fea de la centralización.

Sin embargo, ante la realidad que denuncia Peter sobre el uso de las criptomonedas en Venezuela, cabe la posibilidad de cuestionarse: ¿Si no triunfa aquí, donde lo hará? ¿Por qué las personas no entienden que Bitcoin es el mejor “sound money”? ¿Por qué los venezolanos siguen atados al dólar?

El dólar por encima de Bitcoin

Venezuela, un país altamente influenciado por la cultura americana gracias a los lazos que la industria petrolera estrechó en el siglo pasado, percibe el dólar como una necesidad. A pesar de los controles cambiarios que han ido surgiendo en el país en los últimos 30 años (RECADI, CADIVI, SIMADI y un largo etcétera de protocolos y medidas cambiarias), el venezolano ha sido uno con el dólar.

Esta realidad cambió un poco en los años del mandato de Nicolás Maduro. La crisis económica hizo que el gobierno nacional, principal aportador de dólares a la economía nacional, cerrara el grifo y, en consecuencia, la moneda verde escaseó en todo el país. Además, el mismo gobierno emprendió una serie de políticas y leyes que entorpecieron en gran manera el uso de los dólares en la economía.

Aunque, la economía es como el agua que fluye y si encuentra una piedra de tranca, siempre logra hallar un camino para continuar con su caudal. La economía venezolana no fue la excepción. Las limitaciones al uso del dólar fueron poco a poco evadidas hasta que finalmente, todo el país entró en una dolarización de facto que no le dejó más opciones al gobierno de reconocerla y no perseguirla. Inclusive Nicolás Maduro llegó a bendecir esta dolarización.

Esta dolarización “legalizada” por el gobierno nacional ha hecho que desde el 2019 y lo que vamos de 2020 el dólar empiece a correr libremente en toda la economía nacional venezolana. Esto por supuesto ha afectado los intereses de los venezolanos en Bitcoin y las criptomonedas en general, sobre todo para aquellos que utilizaban las criptomonedas como un refugio o como un puente para acceder a otras monedas. Ya no se ha hecho necesario poseer Bitcoin, un activo que burla las censuras del gobierno puesto que el mismo ya no está estableciendo censuras… O al menos así lo querido hacer creer.

Sin embargo, los nuevos impuestos que ha establecido el gobierno nacional para el uso de divisas extranjeras en el comercio pudiera, según la opinión de diversos expertos, retrotraer la situación y hacer que la economía venezolana vuelva a lo que era hace un par de años en donde el dólar era usado en un mercado más “negro”. ¿Volverá a surgir Bitcoin en medio de este mercado “negro”?