Para los inversores, Hong Kong ha sido durante mucho tiempo el intermediario amistoso del sistema financiero mundial con China. Pero después de un año de agitación social, el gobierno chino ha impuesto una nueva ley integral de seguridad nacional que, según se informa, le otorgaría “semi-autonomía” hasta 2048.

Aprobada el 30 de junio de 2020, la nueva ley presenta 66 artículos que afectan muchos aspectos de la vida en Hong Kong, incluido el potencial de censura financiera por parte de Beijing. Las condiciones para la fuga de capitales están maduras a raíz de esta legislación.

Inversores mueven el 10% de su oro desde Hong Kong

Inicialmente, las cosas estaban tranquilas, pero en las seis semanas que han pasado desde que se promulgó la ley, las pruebas y más especulaciones están comenzando a acumularse. El 7 de agosto, el Financial Times informó que los hongkoneses más ricos intentaban trasladar oro al exterior.

El mismo artículo señala que alrededor del 10% de las propiedades privadas se han trasladado a jurisdicciones más seguras como Singapur o Suiza desde el comienzo de las protestas. Algunos incluso han especulado que los desarrollos recientes en el sexto centro financiero más grande del mundo han sido responsables del último repunte de Bitcoin (BTC).

En un tweet del 10 de agosto, el conocido defensor de Bitcoin y presentador de televisión Max Keizer argumentó que BTC se está utilizando para mover grandes cantidades de dinero fuera de Asia.

Fuente: Max Keiser

El punto de Keiser se subraya por el hecho de que dejar la región con grandes cantidades de oro físico a cuestas es casi imposible. Por ejemplo, un ciudadano chino fue recientemente detenido tratando de cruzar ilegalmente a los Estados Unidos con 28,000 dólares en lingotes de oro.

Una historia que se repite

Los ciudadanos de Hong Kong han comenzado a buscar coberturas contra un futuro empañado por un clima político incierto. Liquidar activos en bitcoins es un movimiento lógico, pero vale la pena señalar que tales acciones no carecen de precedentes.

Después de la Declaración chino-británica de 1994, muchos asumieron que Hong Kong perdería completamente su autonomía. Como resultado, miles de habitantes de Hong Kong emigraron a América del Norte, el Reino Unido u otros países occidentales.

Y mientras lo hicieron, compraron miles de millones en bienes raíces en el extranjero para proteger su patrimonio en caso de una represión. Esta vez, en lugar de bienes raíces, pueden estar devorando bitcoins.