Las prácticas alusivas a esquemas con apellido Ponzi no sólo incluyen en su repertorio hacerse pasar por empresas de cripto-minería. Blue Hill Mining, es un proyecto que pretende tokenizar una presunta actividad minera real y física en Mongolia, sin embargo, cuando nos aventuramos a explorar su mina, parece estar repleta de diamantes falsos.

Lanzar un proyecto de tokenización minera por medio de una venta similar a una ICO (Initial Coin Offering) ya levanta la primera bandera roja para los instruidos en cripto-estafas. Blue Hill Mining no se salvó de esta primera prueba, aunque ha cambiado este trillado concepto por el nombre menos común de Security Coin Offering o STO por sus siglas en inglés, realmente resulta ser sólo un cambio estético e incapaz de limitar la práctica ICO que malversó miles de millones de dólares sólo en 2019.

Dejando de lado lo explicado anteriormente, cuando nos adentramos a investigar en la mina de Blue Hill Mining por medio del informe de Tulip Research, nos encontramos con más preguntas que respuestas.

¿Hacen falta tantas empresas?

El informe titulado “Blue Hill Mining (Powermine): STO Fraudulenta” empieza su desarrollo desmembrando el esquema de empresas implicadas en el dudoso proyecto.

En primer lugar, ya que el proyecto de por sí no contaba con regulaciones pertinentes para organizar una STO, se creó la empresa “Blue Hill Fundation”, con la finalidad de ser la firma responsable de la distribución de tokens BHF en su primera etapa de venta llamada pre-STO.

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Blue Hill Mining Corporation AG” es el segundo nuevo nombre a destacar, supuestamente Blue Hill Mining sería un proyecto referente de esta corporación, pero cuando vamos a los registros de Suiza, país donde afirma estar registrada, no existe ninguna empresa que tenga las palabras Blue Hill Mining en su nombre. De hecho, el informe no encontró empresas operando con este nombre en ningún país.

Cabe destacar que, el nombramiento de esta compañía fantasma se realizó en las primeras versiones de su whitepaper, y después fue erradicado en las versiones posteriores.

El verdadero nombre de la empresa responsable de Blue Hill Mining resultó ser “German Global Mining Holding AG” con registro en Alemania.

Por otra parte, la plataforma Powermine Evolution desarrollada y gestionada por GWE (Global World Exchangers) es la designada como encargada de comercializar y distribuir los tokens BHF de la mencionada pre-STO.

El laberinto termina con la evidencia de una compañía cuyo nombre era “Blue Hill Foundation Limited” en Hong Kong, que luego pasó a llamarse “Swiss-Asian Resources Limited“. Más adelante nos daremos cuenta por qué la elección este nombre no parece ser mera creatividad.

Empresas involucradas en el proyecto Blue Hill Mining – Fuente: Tulip Research

El recuadro superior desglosa la estructura de los nombres mencionados: en primer lugar, el responsable del proyecto de tokenización Blue Hill Mining, en segundo lugar, el encargado de la comercialización de los tokens BHF en la pre-STO Global World Exchangers, y en último lugar, la compañía que figura legalmente responsable de la distribución de la pre-STO Blue Hill Foundation (actualmente llamada Swiss-Asian Resources Limited).

Nuevamente, la incógnita planteada al principio queda abierta y resulta evidente la dispersión de atención cuando se presentan tantos nombres distintos.

La confusión no se queda en los nombres, abarca hasta las prácticas

Blue Hill Mining y Powermine Evolution comparten pasados con características que no nos alejan de la duda; por una parte, Blue Hill Mining ya habría realizado una ICO incompleta desde la que nunca repartiría los tokens BHM que prometió, y por otro lado, GWE, responsable de Powermine Evolution, ya ha tenido experiencia promocionando potenciales esquemas ponzi, como Powernodes, presunto predecesor de Powermine.

Las prácticas del ahora, como es de imaginar, tampoco invitan a la transparencia. El lanzamiento del proyecto Blue Hill Mining  promociona una absurda recompra futura de los tokens BHF a un precio 500 veces más alto que el precio de la pre-STO (presunto camuflaje de una ICO), a la que por cierto, no puedes acceder sin un link de referidos. De esta manera se pretende asegurar un grotesco rendimiento de +49.900% si participas en la etapa inicial.

Modelo de inversión promocionado por Blue Hill Mining. Imagen: Tulip Research.

Por otra parte, Powermine como catalizador de clientes, ofrece un esquema para la compra de BHF con BTC basado en la alarmante combinación de referidos con multinivel, práctica para nada esperable de un modelo de inversión que quiera ofrecer seriedad.

También se investigó el recorrido de los BTC destinados a la compra de BHF. Sin ningún tipo de intento para distraer u ocultar las actividades anti-transparentes, los Bitcoin estudiados terminaron en un camino directo hacia las plataformas Coinbase y Wirex, dos salidas directas de cripto a fiat.

La empresa minera sin minas

Bien habíamos explicado que Blue Hill Mining es un proyecto de tokenización de minería física en Mongolia, actividad económica que tampoco son capaces de demostrar, y lo peor es que, para intentar hacerlo, utilizan presunta información falsa.

Con su salida en 2018 afirmaban poseer 2 licencias de exploración minera que les otorgaba un espacio geográfico para este fin, después de que se evidenciara que las licencias siempre pertenecieron a una empresa llamada “Bayajtatu“, sin relación alguna con Blue Hill Mining, cambiaron la seña, ahora son propietarios del 24% de las licencias.

Redujeron la participación en las licencias, pero aumentaron la cantidad de ellas hasta 5. Ahora en su sitio web se muestra un mapa con los “5 puntos estratégicos” de extracción minera que supuestamente poseen en Mongolia.

Mapa de las supuestas licencias de minería en Mongolia que posee Blue Hill Mining. Imagen: Tulip Research.

No obstante, gracias a que todos los registros de minería en este país son públicos, se esclarece que ninguna de las 5 licencias tiene como propietario a German Global Mining Holding AG, Swiss-Asian Resources Limited, Global World Exchangers, ni a ninguna empresa relacionada con alguna de estas tres. Los verdaderos propietarios son los siguientes:

  • XV-014307 y XV-014308: Bayajtatu.
  • XV-017877: A and Capital.
  • XV-019281: Rebus Mining Holding.
  • XV-020751: Rebus Resources.
  • XV-020817: Swiss Asian Mining.

¿Suena familiar el último nombre? Efectivamente, Swiss Asian Mining es un nombre muy parecido a Swiss-Asian Resources Limited. Se entiende la intención de haber cambiado a Blue Hill Foundation Limited por un nombre sospechosamente similar al de una empresa que sí posee una licencia de exploración minera válida en Mongolia, pero que realmente no tiene relación alguna con Blue Hill Mining.

Caras conocidas en los potenciales esquemas ponzi

Por parte de la empresa German Global Mining Holding AG, figura el rostro de Marcel Sanders, anterior participante de proyectos criticados y señalados como esquemas ponzi, entre los que destacan Aurora Group, CemtecRoad y Marcel Sanders Kiev.

Mientras que por parte de Global World Exchangers, aparece Adrián Jacuzzi, un nombre responsable de las dudosas organizaciones de Mize Network y Powernodes. Dicha combinación aparenta ser la versión anterior de Powernodes, y destaca alarmantemente como un proyecto promocionado por Lee Oshea, mente maestra involucrada en la gran estafa piramidal de OneCoin.

Los verdaderos certificados importantes de Blue Hill Mining

Desde 2019 Blue Hill Mining y sus colegas esperan licencias que los autoricen para sus actividades financieras, sin embargo, han obtenido otro tipo distinto de certificados: advertencias de los máximos entes regulatorios financieros de Suiza y España, la FINMA y CNMV respectivamente.

Y por casualidad irónica, aquella licencia que se sigue esperando desde julio de 2019, especificada como meta de su roadmap para esta fecha, es una “licencia completa bajo la Autoridad Supervisora de los Mercados Financieros Suizos “, una licencia de la misma FINMA.

Las caras son las mismas, las prácticas son las mismas, las empresas son las mismas. Sólo saltan de proyecto en proyecto, buscando vender sus tokens, que aunque no estén declarados judicialmente como fraudulentos, sus propuestas de empresa y recaudación de inversión a través de las criptomonedas dejan mucho que desear, especialmente si vemos la data estudiado desde el punto de vista objetivo tomando en cuenta las definiciones de transparencia, veracidad, fundamento y confianza.