El pasado 4 de enero, la plataforma blockchain Horizen publicó en su blog una advertencia para todos los usuarios de su criptomoneda, ZEN, acerca de la presunta estafa del exchange Bitfare. En dicho artículo, Horizen asume que Bitfare se trata de una “entidad maliciosa”.

De acuerdo a lo descrito, ZEN fue listado como opción de cambio en Bitfare el pasado 19 de diciembre de 2019. A partir de allí, los usuarios comenzaron a presentar problemas que se agravaron al punto de desaparecer balances enteros de las cuentas sin ninguna explicación.

“Dada la información disponible para nosotros, ahora debemos suponer que Bitfare es una entidad maliciosa que busca aprovechar la confianza de los usuarios (…) Horizen no puede ni debe poder controlar qué organizaciones brindan soporte para ZEN, por lo que debemos recordar que la comunidad debe tener mucho cuidado al enviar ZEN a cualquier proveedor de servicios”.

Contacto infructuoso

En primera instancia, debemos decir que BeInCrypto intentó ponerse en contacto con Bitfare en busca de declaraciones por su parte, pero cada vía de comunicación disponible resultó infructuosa y llevó a dar más signos de que, en efecto, se trata de una compañía fantasma.

Dos de sus correos disponibles para soporte (uksupport@bitfare.io y estoniasupport@bitfare.io) no existen, mientras que del único que aparece como válido (support@bitfare.io) no recibimos ninguna respuesta. Lo mismo sucedió a través de Telegram, donde contactamos por medio de su canal oficial y además a las personas que aparecían relacionadas a él.

Nuestro mensaje del canal fue borrado rápidamente y ninguno de los contactados (Mark Caton, Rachel Dmitri, Molly Morgan y Nicola North) contestó cosa alguna, pese a que dos de los mensajes aparecían como vistos.

Molly Morgan y Nicola North, por cierto, solían aparecer en la página de la casa de cambio como el CEO y el CTO, respectivamente. Probablemente tras una acusación en Twitter sobre su falta de identidad, fueron borrados. Ahora en la sección de su página que habla sobre Bitfare, aparece simplemente que su equipo “consiste en primeros entusiastas de Bitcoin, desarrolladores de blockchain y técnicos”, sin especificar nada más al respecto.

También intentamos contactar por medio de LinkedIn, donde aparece como único empleado de Bitfare un tal “Werner Dale” y se identifica como CEO de la compañía y residente en Londres. Dudamos que esto sea cierto, pues tras una búsqueda de su foto en Google esta arroja que en realidad pertenece al desarrollador de software Stephan Damen.

Cabe mencionar que, en el grupo de Telegram, otro usuario hizo preguntas sobre las acusaciones de Horizen y Molly Morgan respondió lo siguiente:

“Sí, después de devolver los fondos de los usuarios que todavía están publicando de esa manera, no tenemos tiempo para discutir con esas personas para detener esos comentarios después de resolver los problemas también”.

Con esto afirma que los problemas, supuestamente, se resolvieron y se niegan a dar más comentarios.

Más señales

Los términos y condiciones de Bitfare también dejan mucho que desear. He aquí un extracto:

“La Plataforma solo permite la negociación de los activos digitales que no se consideran como ‘valores’ según las leyes de Singapur, Estados Unidos y otras jurisdicciones relevantes, según lo determine periódicamente BitFare a su exclusivo criterio. No tiene la intención de operar como un mercado regulado o como un mercado nacional de valores”.

Asimismo, ya desde allí advierten que:

“Ni BitFare ni ninguno de sus afiliados ofrecen ninguna garantía o representación con respecto a la integridad, seguridad, confiabilidad, calidad, precisión o disponibilidad del Sitio o el Contenido”.

Tales afirmaciones se contradicen flagrantemente con lo que puede leerse al final de su sección About

Publicidad
Continúe leyendo a continuación
:

“BitFare posee una licencia para continuar participando en la provisión de servicios financieros de acuerdo con la Ley de Supervisión de Servicios Financieros (Servicios Financieros Regulados), 5766-2019, y está en proceso de obtener una licencia como proveedor de servicios en un activo financiero”.

Es probable, además, que la ley mencionada ni siquiera exista. El nombre debe provenir de la Ley de Supervisión de Servicios Financieros (Servicios Financieros Regulados) de Israel, destinada a regular actividades crediticias. Esto a pesar de que Bitfare, de acuerdo a su propia página web, opera desde Estonia y Reino Unido.

Y hablando sobre sus supuestas oficinas, hay que decir que las direcciones tampoco son muy convincentes. En Reino Unido, la búsqueda nos lleva al gimnasio Bannatyne de Russell Square en Londres; mientras que en Estonia puede estar haciendo alusión al restaurante DOM.

Otras acusaciones

Horizen no ha sido el único en acusar a Bitfare de irregularidades. La cuenta de @RhodiumBitcoin también se encargó de advertir a sus seguidores.

Del mismo modo, otros usuarios a través de las redes han interpuesto sus propias quejas y advertencias. Desde BeInCrypto hablamos con uno de ellos a través de Telegram: él nos comentó que Bitfare no estaba dejándole retirar sus fondos, alegando que el proceso sería “manual” y no los vería sino hasta después del 20 de enero. Cuando intentó encontrar a alguien de la compañía a quien contactar, descubrió pronto que ninguna identidad real estaba ligada a ellos.

Otro factor digno de mencionar es su presunto proceso de listado de criptoactivos. Según su página web, los administradores de los tokens deben aplicar para el listado y solo pasarán la prueba luego de un riguroso análisis. No obstante, su sección de anuncios está repleta de nuevos tokens listados sin más. Y eso a pesar de que el correo de contacto para listarlos (business@bitfare.io) ni siquiera existe.

Todos estos hechos nos llevan a la conclusión de que Bitfare, de hecho, no es una casa de cambio legítima. A la hora de usar casas de cambio de criptomonedas, para usuarios inexpertos lo más recomendable es acudir a nombres ya reconocidos, como Coinbase o LocalBitcoins. Acudir a sitios relativamente nuevos, como Bitfare, puede llevar a la pérdida de todos los fondos.