En medio de la crisis económica que está causando el confinamiento del Coronavirus, la deuda tanto del sector público y el sector privado colombiano sigue subiendo a un ritmo desenfrenado. ¿Se viene un problema para la economía de los cafetaleros?

Con más de 128 mil contagiados por el Coronavirus y un total de 4527 fallecidos al momento de esta publicación, la sociedad colombiana ha visto con preocupación el avance de la pandemia. [Panorama] Los efectos en la economía también se han hecho sentir en medio de una cuarentena recién prolongada hasta el 1 de agosto. [El tiempo]

Entre los 37 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Colombia es la nación con la tasa de desempleo más alta. Según la proyección que hacen los expertos, para el 2020 se ubicará en un 21,1%, muy superior al promedio del 8,4% que se planifica dentro de la OCDE.

A la difícil situación que se plantea para el ciudadano colombiano de a pie, se agrega un escenario que deslumbra complejo tanto para el Estado como para el sector privado. La realidad es que el Banco de la República de Colombia publicó que en el mes de abril la deuda externa del país se ubicó en 144.068 millones de dólares, lo que representa un 48,6 % del PIB nacional. Un porcentaje que rompe el récord que recién se había instaurado en marzo, mes que cerró en los 140.232 millones de dólares, un monto que equivalía en su momento el 47,3% del indicador nacional.

Para empeorar aún más el cruento escenario, se añade un tercer elemento, la devaluación de la moneda nacional. En el mes de marzo, el dólar llegó a cotizarse por encima de la marca de los 3.800 pesos colombianos, un precio histórico y que refleja el más alto en la historia moderna de la economía estadounidense. A pesar de que el precio ha bajado un poco, aún oscila cerca de esta infame marca (3623 pesos por dólar). [Superintendencia Financiera de Colombia]

¿Qué se avizora para el panorama económico colombiano?

Plantear un escenario fijo para la nación sudamericana sería un ejercicio más para un adivinador, sin embargo, en base a lo planteado, es posible plantear algunas posibilidades.

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En primer lugar, ante el aumento que se ha vislumbrado en la deuda pública colombiana, el actuar más lógico que podremos esperar del gobierno es la de mejorar sus métodos de recaudación de fondos. Privatización o aumentos de producción dentro de empresas públicas y los impuestos son las vías tradicionales a las que pueden recurrir.

Lamentablemente, la vía tributaria podría ser la más fácil y tradicional de recurrir. De hecho, de llegar a aplicar una reforma tributaria que apriete un poco más la economía, Colombia no sería el primer país en hacerlo. Como ya hemos visto en el caso de España, ante el aumento del gasto público para controlar el Coronavirus, el gobierno ibérico ya ha planteado una reforma para lograr la “justicia fiscal”, que no es más que una palabra bonita para plantear una reforma tributaria más agresiva para con los contribuyentes.

El otro dantesco escenario que se cierne sobre Colombia es la devaluación, algo acelerada en los últimos meses, de su moneda. Tener una deuda pública “in crescendo”, junto a una devaluación progresiva de la moneda son una bomba de tiempo de la cual la economía argentina pudiera dar catedra.

El asunto es que la solución que se ha planteado históricamente en Argentina para hacer frente a este escenario es el control cambiario, una figura que está lejos de ser beneficiosa para el ciudadano común.

De igual forma, pasando cualquiera de los escenarios que se pudieran plantear, Bitcoin se muestra como una alternativa más que interesante para que los colombianos puedan proteger sus ahorros y su patrimonio ante la incertidumbre mostrada.