2020s: década de la revolución de los consumidores y la emancipación de los datos

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EN RESUMEN
  • Los datos han pasado de ser escasos a ser un recurso superabundante.

  • En 2025, el 75% de la población mundial interactuará con los datos cada día.

  • La década de 2020 será la era de la revolución de los consumidores en el desarrollo de sistemas digitales democráticos.

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El Trust Project es un consorcio internacional de organizaciones de noticias que establecen un estandar de transparencia.

La infiltración de datos está en marcha en todos los aspectos de nuestras vidas, una tendencia que no hará más que acelerarse a medida que los dispositivos y las redes 5G se vuelvan omnipresentes y más de nuestro mundo se conecte digitalmente.

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Pero eso ya lo sabías. Ya sea dando un paseo, escuchando música o simplemente viendo la televisión, prácticamente cada actividad crea un rastro digital. Los datos han pasado de ser escasos a ser un recurso superabundante. Si estamos viviendo la cuarta revolución industrial, los datos son el combustible que impulsa la agitación.

Hace siglos, el recurso en cuestión, y que se daba por sentado, era la tierra. La nobleza terrateniente, para la que la propiedad de la tierra formaba parte de sus privilegios nobiliarios, creó un sistema poco equitativo en el que sólo unos pocos afortunados tenían acceso a una verdadera riqueza tangible.

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Tenían la seguridad de que las posiciones de fuerza eran absolutas. En su mayor parte, la clase mercantil estaba agradecida de beneficiarse de la agricultura, cosechando las recompensas de la utilidad de la tierra.

El “big bang” de la generación de datos

Hoy en día, quienes se benefician enormemente del valor del recurso que durante demasiado tiempo hemos dado por sentado, los datos, son los modernos terratenientes: los gigantes tecnológicos. Estos gigantes -Alphabet (la empresa matriz de Google), Amazon, Apple, Facebook y Microsoft- parecen imparables.

En 2020, cuatro de los cinco gigantes tecnológicos han crecido hasta alcanzar capitalizaciones de mercado de un billón de dólares. Combinados, estos gigantes tecnológicos representaron casi 900.000 millones de dólares en ingresos en 2019, más que el PIB de cuatro de las naciones del G20.

Sus ganancias convertirían a las grandes tecnológicas en el 18º país por PIB, por delante de Arabia Saudí y justo detrás de los Países Bajos. Estos gigantes han ganado estos miles de millones aprovechando sus plataformas, aumentando las bases de datos de usuarios y beneficiándose de los efectos de red.

Las estimaciones actuales indican que para 2025, el 75% de la población mundial interactuará con datos cada día. Este “big bang” de generación de datos indica que esos miles de millones no harán más que aumentar.

No podemos negar que el éxito de los gigantes ha beneficiado a los consumidores. Pocos pueden imaginar un mundo sin el streaming de Netflix, los bailes de TikTok o la entrega en el mismo día de Amazon, por no hablar de la vida antes de que pudieras buscar en Google cualquier pensamiento o pregunta al azar que se te ocurriera.

La verdadera generación de nativos digitales

Las generaciones actuales han crecido como verdaderos nativos digitales: desde su más tierna infancia, han estado expuestos a Internet, las redes sociales y los sistemas móviles.

A medida que convergen los mundos en línea y offline, los consumidores esperan más que nunca consumir productos y servicios en cualquier momento, en cualquier lugar, a través de cualquier conexión que tengan y en cualquier dispositivo. Quieren datos en el momento, sobre la marcha y personalizados.

Sin embargo, se está produciendo un cambio sísmico en todo el mundo. El poder se ha atrincherado entre los mismos grupos de personas, el 1% tecnológico, durante demasiado tiempo.

Las historias terroríficos del pasado, que describen un futuro en el que las empresas podrían invadir la privacidad de nuestros hogares a través de nuestros refrigeradores y timbres, son ahora una dura realidad de nuestro presente. Los datos de las redes sociales han influido en las elecciones. La confianza en las instituciones está empezando a romperse.

Volviendo a las revoluciones del pasado, la revuelta de la clase mercantil y el declive de la nobleza terrateniente desempeñaron un papel fundamental en la transformación de la estructura social y política básica de Inglaterra e Irlanda.

Un nuevo enfoque del mundo digital

En 2021, hemos llegado a un punto de inflexión, y la actitud de la sociedad hacia el poder y las grandes empresas tecnológicas está cambiando.

En la siguiente fase de la era de la información, se necesita una nueva mentalidad. Los consumidores ya no deben estar agradecidos por crear e interactuar con los datos, sino que deben exigir a los gigantes de Internet que liberen su puño de hierro sobre los datos y den el control a quienes los suministran.

Para que los datos sean realmente propios, necesitamos un nuevo enfoque del mundo digital. Para crear una nueva economía en la que cualquier persona, empresa, institución o gobierno pueda aprovechar el poder de sus datos, debemos replantearnos la propia premisa de lo que significa atribuir valor a un archivo.

Imagínese una sociedad en la que los ciudadanos pudieran beneficiarse de los datos como una clase de activos de la misma manera que lo hacen hoy las empresas. Podrían pagar el alquiler con un JPEG, comprar alimentos con una versión tokenizada de una canción que hayan escrito o comprar entradas para un concierto con una obra de arte digital de su propiedad.

Imagine trillones de archivos conectados y programables, con derechos, inteligencia y privacidad asignados a nivel de archivo.

Para que los datos sean el catalizador transformador que permita a la sociedad avanzar sin que nos cueste nuestra privacidad, tenemos que devolver el equilibrio a las estructuras de poder existentes.

Al unir la utilidad de los datos con el valor de los mismos, los usuarios pueden obtener un verdadero control sobre su huella digital. El control y la utilidad deben estar distribuidos.

La década de 2020 será la era de la revolución de los consumidores en el desarrollo de sistemas digitales democráticos. Es hora de abrir la mente y prepararse para las posibilidades.

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Roelou es el CEO y cofundador de Zenotta. Roelou, con sede en Suiza, es un pionero de la tecnología de almacenamiento de datos y de la nube. Ha participado en el desarrollo de ofertas de datos utilizadas por millones de clientes en todo el mundo, y ha aprovechado las alianzas y asociaciones mundiales, como PwC, desde 1998. En 2012, Roelou se interesó por la tecnología blockchain, centrándose especialmente en cómo se podía mejorar el manejo, almacenamiento y el valor de los datos. Fue el impulsor de una serie de proyectos internacionales de blockchain y cripto, que culminaron con el nacimiento del Zenotta Digital System.

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