Un investigador ha logrado un pequeño pero notable avance hacia la ruptura de la criptografía que protege a Bitcoin, pero este anuncio ya ha generado críticas sobre la importancia real del resultado.
Project Eleven anunció que entregó un premio “Q-Day Prize” de 1 BTC a Giancarlo Lelli por obtener una clave privada a partir de una clave pública usando una computadora cuántica.
Un pequeño avance cuántico y un gran debate sobre lo que demuestra
La prueba utilizó una curva elíptica de 15 bits, mucho más pequeña que el estándar de 256 bits que usa Bitcoin y la mayoría de las blockchains.
La compañía describió el resultado como la mayor demostración pública hasta ahora de un ataque cuántico a la criptografía de curva elíptica. Dijeron que el trabajo muestra que la amenaza está pasando de la teoría a una ejecución temprana.
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Sin embargo, la diferencia de escala sigue siendo enorme. Una clave de 15 bits tiene un espacio de búsqueda de algo más de 32,000 posibilidades. La seguridad de Bitcoin depende de números tan grandes que no pueden ser forzados por máquinas actuales.
Los críticos rápidamente cuestionaron el anuncio. Una nota de la comunidad sobre el anuncio señaló que el método dependía mucho de la verificación clásica, y no solamente de la computación cuántica.
En palabras simples, el sistema cuántico puede que no haya realizado por sí solo la parte más difícil del ataque.
Esa diferencia es importante. Los verdaderos ataques cuánticos usarían el algoritmo de Shor para resolver eficazmente problemas que protegen las firmas digitales. Los métodos parciales o híbridos aún no demuestran esa capacidad a gran escala.
Aun así, este resultado se suma a una tendencia. Demostraciones anteriores lograron romper claves aún más pequeñas. Al mismo tiempo, investigaciones sugieren que el hardware necesario para atacar la criptografía en el mundo real podría ser menor de lo que se pensaba antes.
Para Bitcoin, no hay riesgo inmediato. Sin embargo, el debate destaca un problema a largo plazo. Actualizar la criptografía en redes descentralizadas es lento y complejo, incluso cuando ya existen alternativas más seguras.
Por ahora, la conclusión es limitada. El progreso cuántico es real, pero su impacto práctico sigue siendo lejano y debatido.
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