Si bien los datos inflacionarios del mes de julio han sido más positivos de los que se esperaban, el mundo sigue viviendo una situación económica global bastante compleja, así lo demuestran las últimas subidas de precio en la energía en Europa.
En el 23 de agosto de 2022, los precios de la energía en el viejo continente volvieron a subir, tras las noticias de que la energía eólica estaba en uno de sus puntos más bajos, volviendo más dependiente a los europeos de energías fósiles.
Esto se da el mismo día en el que el euro cae por debajo del dólar por segunda vez en el año, demostrando las debilidades que tiene la moneda común europea en estos momentos de crisis.
SponsoredToda esta situación tiene un mismo causante, la guerra en Ucrania. Tras la invasión rusa, los países de la Unión Europea han ido cortando progresivamente sus lazos económicos con Rusia, país que era el principal exportador de energía para la Unión.
Esto, sumado a las amenazas rusas de cortar definitivamente el suministro de gas natural, han hecho que los precios suban vertiginosamente en los últimos meses.

Por eso, ahora estamos viendo que los países nórdicos, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia estén teniendo subidas récords en sus apartados energéticos, siendo Francia la que más con una tarifa de megavatios por hora de 640 dólares, 7 veces más de lo que llegó a estar en 2021.
Francia y la energía nuclear
Hay que resaltar que el problema francés surge en sus plantas nucleares, principal fuente de energía del país. Si bien éstas han sido sumamente fiables, en los últimos meses, se han encontrado con la necesidad de realizarles mantenimiento y ahora, en medio de la ola de calor que vive Europa, se han encontrado con que necesitan desactivar por lo menos un quinto de estas.
Esta crisis ha llevado a que la energía nuclear no pueda alcanzar el 70% de suministro acostumbrado, volviendo al país mucho más dependiente de las energías fósiles y aumentando las tarifas de la energía.
La situación llevará a que los gobiernos europeos sigan con sus medidas restrictivas ante el temor de que la inflación siga aumentando y perjudicando los ahorros de los europeos.