Los senadores estadounidenses Bill Cassidy (R-LA) y Cynthia Lummis (R-WY) presentaron la Ley Mined in America el 30 de marzo, con el objetivo de trasladar las operaciones de minería de criptoactivos nuevamente a territorio estadounidense y convertir en ley la orden ejecutiva del presidente Trump que establece una Reserva Estratégica de Bitcoin (BTC).
El proyecto de ley aborda un problema en la cadena de suministro que, según los senadores, representa un riesgo para la seguridad nacional. Según el Satoshi Action Fund, que apoya esta legislación, Estados Unidos representa el 38% del hash rate global de Bitcoin, pero el 97% del hardware que se utiliza para esa minería proviene de China.
Qué hace el proyecto de ley
La legislación pide al Departamento de Comercio que cree un programa voluntario de certificación “Mined in America” para instalaciones y pools de minería de criptomonedas.
Las operaciones certificadas deberán dejar de usar equipos vinculados a países adversarios.
En lugar de crear nuevas partidas presupuestarias federales, el proyecto integra los proyectos certificados en programas federales de energía y rurales ya existentes.
También instruye al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) y al Programa de Extensión de Manufactura a apoyar a fabricantes estadounidenses en el desarrollo de hardware de minería eficiente en energía.
Una quinta provisión establece formalmente una Reserva Estratégica de Bitcoin dentro del Departamento del Tesoro, convirtiendo en ley la acción ejecutiva anterior de Trump.
“La Ley Mined in America rompe esa dependencia al construir un ciclo virtuoso de manufactura nacional, operaciones de minería certificadas, infraestructura energética que refuerza la red y una vía hacia la Reserva Estratégica de Bitcoin… no podemos permitir que adversarios tengan el control de nuestra cadena de suministro”, se lee en un extracto del proyecto, citando a Dennis Porter, CEO y cofundador de Satoshi Action Fund.
La aprobación de la ley representaría un cambio importante en la manera en que Estados Unidos aborda tanto la seguridad de la minería de Bitcoin como su estrategia más general para los criptoactivos.