La computación cuántica ha pasado de ser una amenaza teórica lejana a algo real. Ahora, influye en cómo la industria cripto planea su infraestructura para las próximas décadas.
Coinbase, Ethereum y la red de Capa 2 de Ethereum, Optimism, están presentando públicamente cronogramas, marcos de gobernanza y estrategias de migración para prepararse ante un futuro poscuántico. Esto resalta un claro contraste con Bitcoin, que sigue limitado por su modelo de coordinación descentralizado.
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Brian Armstrong, CEO de Coinbase, anunció la creación de una junta asesora independiente dedicada a la computación cuántica y la seguridad en la blockchain.
La junta reúne a investigadores líderes en criptografía, consenso y computación cuántica, incluyendo a Dan Boneh de Stanford, Scott Aaronson de UT Austin, Justin Drake de la Ethereum Foundation y Sreeram Kannan de EigenLayer.
“Prepararse para amenazas futuras, incluso las que parecen lejanas, es algo crucial para nuestra industria”, explicó Armstrong, mostrando que Coinbase trata la resiliencia cuántica como una prioridad estratégica y no solo como una preocupación especulativa.
Ethereum, por su parte, ha planteado la resistencia cuántica como un reto de ingeniería y migración. En su ecosistema, la seguridad poscuántica es un problema concreto que se debe resolver con cronogramas, hard forks y abstracciones de cuentas.
La hoja de ruta poscuántica de la red incluye un plan de 10 años para retirar las cuentas de tipo ECDSA (EOAs) en toda la Superchain antes de 2036.
Con este plan, las EOAs delegarán la gestión de claves a cuentas inteligentes seguras ante la computación cuántica, permitiendo una migración sin tener que abandonar direcciones o saldos actuales.
Ethereum enfatiza que el consenso seguro ante la computación cuántica no es negociable y ya está coordinando mejoras tanto a nivel de protocolo como de validadores.
Optimism, que funciona sobre OP Stack, sigue el mismo camino, destacando la importancia de la preparación, la coordinación y la capacidad de actualizarse.
Sponsored Sponsored“Aún no existen computadoras cuánticas a gran escala, pero si llegan y no estamos listos, la criptografía principal de Ethereum y de la Superchain podría estar en riesgo”, advirtió la red en su anuncio.
OP Stack está diseñado para permitir esquemas de firmas poscuánticos intercambiables, asegurando que sean los hard forks —no cambios apresurados— los que proporcionen seguridad en todo el ecosistema.
El capital institucional reacciona mientras Bitcoin enfrenta un desafío de coordinación post-cuántica
La comunidad de inversores institucionales ya está reaccionando ante estos avances. BeInCrypto informó antes que el estratega de Jefferies, Christopher Wood, redujo un 10% la asignación de Bitcoin en su cartera principal. Están reasignando capital a oro y acciones mineras por temor a que la computación cuántica pueda comprometer las claves ECDSA de Bitcoin.
La gobernanza descentralizada de Bitcoin complica las actualizaciones. A diferencia de Ethereum o Coinbase, no hay un cuerpo principal que coordine una transición para volverse resistente a la computación cuántica.
SponsoredComo resultado, Bitcoin podría estar asumiendo ahora un riesgo existencial de largo plazo, y las decisiones de asignación reflejan cada vez más el grado de preparación en lugar de la probabilidad.
La pregunta ya no es simplemente “cripto vs. finanzas tradicionales”. Es una prueba de adaptabilidad, donde se enfrentan las blockchains que planean activamente para amenazas cuánticas contra las que están limitadas por la coordinación descentralizada y procesos de consenso más lentos.
Coinbase, Ethereum y Optimism marcan la hoja de ruta de la industria, mientras Bitcoin enfrenta una prueba de coordinación. El resultado de esta prueba podría definir los flujos de capital y la postura de seguridad durante las próximas décadas.
A medida que avanza la capacidad de la computación cuántica, el tiempo corre. La próxima década mostrará si las criptomonedas pueden crear un futuro poscuántico, o si corren el riesgo de dejar los activos digitales más valiosos del mundo vulnerables.